IAEF

Informe Mensual Económico Financiero

Nº 220 5 de junio de 2008

SÍNTESIS EJECUTIVA

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• Las economías latinoamericanas están experimentando en el año 2008 un proceso generalizado que tiene las siguientes características: i) desaceleración de su tasa de crecimiento anual en alrededor de uno a dos puntos porcentuales; ii) aumento de la tasa de inflación en una magnitud similar; iii) deterioro de su saldo en la cuenta corriente del Balance de Pagos; iv) desmejora de su resultado fiscal.

• En el caso de la Argentina, luego de un primer trimestre favorable, en los meses de abril y mayo se percibe lo siguiente: i) lento crecimiento de los depósitos totales; ii) caída en los depósitos a plazo fijo del sector privado; iii) descenso en los pasivos monetarios del BCRA; iv) ventas netas de dólares por la autoridad monetaria en 1,8 miles de millones de dólares en el bimestre (las compras acumuladas de los primeros cinco meses son de 0,9 miles de millones de dólares); v) caída de reservas de 1,6 miles de millones en el bimestre abril–mayo; vi) freno al crecimiento del crédito al sector privado a partir de principios de mayo; vii) brusco incremento de la tasa Badlar en mayo.

• Los cuatro factores que incidieron en esta evolución se mencionan seguidamente: i) el conflicto con el sector agropecuario; ii) caída en los índices de confianza del consumidor; iii) percepción de una aceleración en la tasa de inflación y en la puja distributiva; iv) apreciación de una menor holgura fiscal que la indicada por el resultado fiscal “base caja” (por ejemplo, el deterioro de la situación fiscal de las provincias, el devengamiento de ajustes de capital en la deuda pública nacional).

• Si bien no se percibe todavía un impacto generalizado de la interacción de estos cuatro factores sobre la actividad económica, ello es en parte atribuible al exceso de demanda previa, que caracterizaba a una economía que operaba por encima de las condiciones de pleno empleo. Por ello, lo lógico es que, en general, primero se perciban los efectos sobre el gasto y no sobre la producción de bienes.

• Se han difundido algunos lineamientos generales acerca de un nuevo índice de precios al consumidor, que diferirá sustancialmente del actual, siendo representativo de los consumos de los hogares ubicados en los quintiles más bajos de los ingresos y no de toda la población. Aunque se disponga de la mejor tecnología, queda la sensación de que los resultados no serán plenamente confiables si existen dudas acerca de la calidad de los datos de entrada; por ello, el tema básico será el restablecimiento de la credibilidad de los agentes económicos en el nuevo instrumento.