Ciclo de Análisis Económico, Social y Político

Jueves 15 de Julio | Buenos Aires | 2010

Expositores:
Diego Valenzuela,
Licenciado en economía (UB) y master en historia (Universidad Di Tella).
Eduardo Levy-Yeyati, Profesor de economía y finanzas en la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella y en la Barcelona Graduate School of Economics, Asesor y Escritor.

EDUARDO LEVY-YEYATI

En el mundo asistimos a un crecimiento modesto y divergente.
En Argentina, mucho de la actividad económica se explican por los márgenes que fueron recuperándose en los últimos años. Es crucial, para entender hacia dónde vamos, dónde van a estar esos márgenes en uno o dos años.
El próximo año y medio es bastante predecible. La pregunta es cómo llegamos a la próxima gestión –sea “K” o una gestión alternativa-.
La crisis internacional, que hace un año y medio o dos se pintaba como “la gran depresión”, tuvo una recuperación mucho más rápida que lo esperado.
Así se pasó a la euforia que predominó el año pasado. Con una recuperación pronunciada, sobre todo en el Asia emergente y en los Estados Unidos.
Sin embargo hoy ya nadie habla de retirar el estímulo fiscal y monetario: hoy se analiza el riesgo de un colapso en Europa y cuánto más habrá que tener unas tasas cercanas a cero en Estados Unidos. Ha cambiado, de una visión extremadamente pesimista a lo que se está pareciendo cada vez más a una gran desilusión, marcada por el escaso impacto que en la economía han tenido los paquetes de estímulo.
Deberemos acostumbrarnos a una tasa de desempleo mayor a la que esperábamos después de la recuperación.
Nos espera un escenario mediocre, con riesgo de colapso de alguna economía europea, aunque con la posibilidad de que no se materialice.
En China, y pese a pronósticos de que podría imponerse un frenazo a una economía ya recalentada, lo más probable es que vuelva a crecer en los altos niveles a los que nos tenía acostumbrados. Entre 8 y 9%.
China va a seguir siendo el motor del crecimiento mundial.
Crecimiento moderado a mediocre en los Estados Unidos: del 3 al 3,5%. China crecería alrededor del 10%. Y Europa estaría en 1%, como tope.
Asia emergente va a crecer más de Latinoamérica. Brasil, que tiene una relación comercial muy importante con Europa, se perjudica más que México –que tiene una relación comercial intensa con Estados Unidos.
Argentina queda “más o menos en el medio”, si bien está crecientemente ligado, por la soja, con el comercio con China y Asia emergente.
Hoy es difícil coordinar internacionalmente, ya que lo que reclama Estados Unidos –un mayor estímulo- no puede implementarse en Europa, ni en China, cuya economía está recalentándose.
Cuando las políticas no van para el mismo lado es muy difícil la coordinación. Por eso la última reunión del G20 fue un tanto frustrante...
En la medida en que el mundo no se recupere, difícilmente se retiren los estímulos fiscales y monetarios. Ello significa que tendremos tasas bajas durante dos o tres años más.
Algunos analistas se preguntan si estas tasas cero que promete la Reserva Federal no están generando, en algunos sectores del Asia emergente –incluyendo China-, burbujas inmobiliarias similares a las generadas por las mismas razones hace diez años.
El dilema está en cuánto queremos empujar a la economía y cuánto debemos frenarla, para no generar vicios o adicciones.
De todo este paisaje variopinto, quizás la única posibilidad de tener una sorpresa negativa proviene de Europa.
Hoy el Banco Central Europeo está comprando deuda griega. Lo que sucedió en Grecia es que de pronto hubo un boom de consumo a tasas ridículamente bajas –la alemana. En vez de ganar productividad, Grecia perdió productividad porque se comía todo lo que entraba por flujo de capitales. En España sucedió algo similar, con el boom inmobiliario.
¿Cómo se sale? Desandando el camino. Con una inflación diferencial a la inversa –menor que la del resto de los países europeos- y con la ayuda de una depreciación del euro importante, que permita que toda el área del euro gane productividad.
El riesgo es que Grecia vaya a defaultear. ¿Cómo evitar que ese default griego se traslade a países como España?
Mientras tanto Europa está ganando tiempo.
¿Qué pasa en España si empiezan a caer las autonomías y el estado nacional tiene que hacerse cargo?
Los votantes alemanes prefieren echar a Grecia del euro.
Nadie sabe cómo se saldrá de estas situaciones.
Brasil no es un país asiático. Está muy bien “vendido”... pero nunca ha logrado crecer por encima del 5%.
La pregunta es cuándo crecerá Brasil como crece Corea. Cuánto puede crecer de manera no inflacionaria.
Brasil no es China. No puede crecer al 7% durante cuatro o cinco años.
Nada indica que el real deba seguir apreciándose. Lo cual es importante para la Argentina.
En Europa, el euro debe depreciarse. No hay motivos para que suceda lo contrario.
Después de la crisis, en la Argentina generamos la pesificación y el default. Así se limpiaron los balances del Estado y de las empresas. Y es que la crisis promueve medidas que no podrían ni pensarse en una situación normal.
Ello permitió recuperarse y crecer, sin aumento en el crédito productivo.
Claro que ese margen se come de a poco.
Tuvimos además una devaluación que se trasladó muy poco a los precios.
Aunque también el margen de competitividad se va perdiendo, cuando los salarios en dólares crecen y el manejo de la inflación, que ha sido en los últimos años muy cortoplacista.
Hoy el dólar ha dejado de caer.
El próximo gobierno va a llegar con un margen de apreciación real muy importante.
Probablemente a fines del año próximo no tengamos más superávit en cuenta corriente.
¿Dónde va a ir el dólar cuando no tengamos superávit externo? Nadie lo sabe.
El déficit fiscal argentino es chico.
El problema es que se está deteriorando muy rápidamente. Y se va a seguir deteriorando, sobre todo frente a un año electoral.
¿Qué pasa después de las elecciones?
Tendremos una situación bi-polar. Necesitaremos dos o tres años para estabilizarlo.
Un próximo gobierno debería salir rápidamente a fondearse. ¿Cómo desarticular los subsidios? Hay situaciones extremadamente delicadas.
Si gana el oficialismo y sigue en el mismo camino que hoy transita, chocará contra la pared.
Lo que suceda en 2012 estará íntimamente ligado a quién gane las elecciones.

DIEGO VALENZUELA

Hoy es difícil pensar la política en la Argentina. Tenemos un sistema muy fragmentado, articulado en base a personalismos. Se simula que se quiere ordenar el sistema. La reforma electoral es un intento de manipulación.
Mejoró la percepción sobre la gestión de los Kirchner. No drásticamente, pero mejoró.
Ayuda mucho la recuperación económica, sumada a algunas actitudes que le dieron aire: cuando el gobierno no pelea, mejora.
Hay opositores que necesitan que Kirchner confronte. Porque cuando lo hace, se pone en contra a gran parte de la clase media y de sectores independientes.
Hoy estaría en marcha una operación política que trata de mostrar al kirchnerismo más moderado.
Hoy no hay ninguna encuesta que pronostique una intención de voto superior al 25% por Kirchner.
La mayoría opositora empezó a funcionar recién en marzo. Lleva sólo tres o cuatro meses intentando articularse para incomodar al gobierno.
Una paradoja: la oposición toma la batalla del 82% para los jubilados como algo netamente político. Que deterioraría aún más el margen fiscal.
Es una situación un poco loca, que se explica por la dinámica política.
Hoy el oficialismo está muy limitado. Sólo tiene chance en el caso de leyes como el matrimonio gay, que corta transversalmente los votos, independientemente de los partidos.
Hay muchas oposiciones con objetivos distintos. Pero en algunos temas están consiguiendo avanzar, como en el Consejo de la magistratura.
Hoy al oficialismo le cuesta contar con los votos suficientes en Diputados. Aunque sigamos viendo a un kirchnerismo que da la pelea.
Todavía el “gap” del oficialismo es negativo. Pero con tendencia a cerrarse.
El índice de confianza –de la Universidad Di Tella- muestra una recuperación.
Hay siete meses consecutivos de recuperación del índice de confianza ciudadano. El más alto desde 2008. Sin que ello se traslade en todo al oficialismo.
Inseguridad y problemas económicos preocupan a la gente. La corrupción no es un tema relevante. Ni la institucionalidad. La gente vota por cuestiones personales y familiares.
La corrupción tiene 5% de preocupación entre la gente. Pese a que todos los días hay tapas periodísticas sobre el tema (básicamente en “Clarín”).
La inflación no es percibida aún como un problema de primer orden.
Hay en la sociedad una demanda de moderación.
Hoy la gente no tiene el odio que tenía antes contra los Kirchner.
Aunque hoy todavía el kirchnerismo está lejos –por lo menos a 10 puntos- de alcanzar el 40% que le permitiría evitar el ballotage. A sabiendas de que el ballotage es una barrera complicada para Kirchner.
Hace poco el radicalismo estaba muerto. Y hoy tiene dos candidatos competitivos: Cobos y Alfonsín.
Hay sectores descontentos con Cobos. Primero, Alfonsín era un condicionante de Cobos. Hoy es un candidato alternativo.
Aunque Cobos sigue siendo mejor candidato que Alfonsín. La gente ve a Ricardo más como una imagen testimonial.
Alfonsín remite a los ´80, no tiene equipo.
Muchos sostienen que Cobos aleja al socialismo y a Elisa Carrió. Pero el socialismo va a necesitar, si Cobos fuera candidato, mantener Santa Fe. Por lo cual va a necesitar estar dentro del Acuerdo Cívico y Social.
En términos de Carrió, si el candidato es Cobos algo se va a romper.
El peronismo federal o disidente: cuando se le pregunta a la gente, no sabe qué es. Para la gente, el peronismo es Kirchner.
Si el peronismo federal se separa del PRO, serán funcionales a Kirchner.
Reuteman sigue en la indefinición. De Narváez tiene un impedimento legal para ser candidato a la presidencia.
Solá es un actor relevante. Y están Das Neves y Rodríguez Saá.
Duhalde ha crecido, bajó su imagen negativa, en la percepción de que tiene capacidad de gobernar. Hay un grupo de gente que lo aprecia. Hay un segmento muy importante que lo votaría “tapándose la nariz”. Y hay otro segmento, también muy importante, que no lo votaría nunca.
La pregunta es si es posible la convergencia. Lo que nos lleva a otro actor: Macri. Es difícil hacer campaña bajo proceso judicial. Está trabajando por su candidatura. Quiere tener una pata peronista. Y está mal con De Narváez porque los dos compiten por la misma chica.
También Scioli es un candidato competitivo en la provincia de Buenos Aires.
El retroceso de Carrió es notable.
Alfonsín y Solanas tienen imagen positiva muy fuerte pero intención de voto más débil.
Hay tres familias.
La kirchnerista, en la que no cabe pensar en otro candidato que no sea Kirchner. Los factores de riesgo son fuertes, están en la genética del kirchnerismo.
La otra familia es el PJ Federal más el PRO, el panradicalismo y Carrió y Pino Solanas.
Por último, la reforma electoral. Que está en marcha. Habrá internas abiertas y simultáneas en agosto de 2011. Ya en abril habrá que presentar alianzas.
Muchos deberán apelar a su creatividad para poder hacer campaña dentro del marco de la ley.
La gran pregunta es en qué medida el PJ Federal irá por adentro o por afuera del partido.
Todos en el PJ Federal dudan de Kirchner. Lo más probable es que vayan por afuera.
Muchos peronistas se bajarán si hay alianza con Macri. Pero si Macri no está, le hacen el juego a Kirchner.
Es muy difícil pronosticar esta dinámica. Se trata de un proceso político con muchas incertidumbres.

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