Ciclo de Análisis Económico, Social y Político

Jueves 15 de Abril | Buenos Aires | 2010

Expositores:
Natalio Botana, Profesor Plenario del Dpto de Ciencias Políticas de la Universidad Torcuato Di Tella.
Enrique Szewach, Presidente de Evaluadora Latinoamericana.

NATALIO BOTANA

No es de extrañar el carácter extra-partidario del liderazgo de Francisco De Narváez. Se representa a sí mismo.
Hay una grave crisis de mediación en la Argentina. Ahora no hay partidos, hay “espacios”.
Una noticia importante: el partido radical se ha reconstruido en todo el país. En 2003 estaba en el 2% de opinión electoral. Hoy tiene un ramillete de dirigentes con imagen positiva: Cobos, Alfonsín y Sanz.
El socialismo es un partido muy pequeño. Puede servir para una coalición de gobierno.
Y Carrió... no se sabe qué papel va a jugar.
El meollo del problema de la mediación es el peronismo. Hoy no es un partido. El partido de Lula sí es un partido, nadie discute a la sucesora que disputará la presidencia.
El peronismo se divide hoy entre la disciplinada tropa de Kirchner y el peronismo disidente. Este último ha lanzado una candidatura: ¡la del que inventó a Kirchner! Duhalde.
Ese “elector” le está disputando ahora el liderazgo, con una imagen negativa no tan fuerte como la de Kirchner, pero muy importante.
Está Reutemann, un caso interesante para el sicoanálisis político...
Y la figura de Scioli, que podría ser un engarce, en caso de que los Kirchner resuelvan no presentarse.
Queda el espacio conservador.
De Narváez no cumple con los requisitos constitucionales para ser electo presidente.
La ilegitimidad de las instituciones: en vez de ser un marco, son un instrumento al servicio de determinadas situaciones de poder.
De Narváez se va a presentar como candidato a presidente, a la espera de que la Corte resuelva.
En tiempos de Alberdi, la Corte era una institución seria. Hacía la ley. Pero hoy está inmersa en el mundo de las encuestas de opinión.
Si De Narváez es marginado, dada su alta imagen en las encuestas, se echará a rodar la “teoría de la proscripción”: el pueblo me quiere, las instituciones no me lo permiten.
Volveremos entonces al esquema primitivo de la política argentina: lo único que vale es la voluntad del pueblo, no las instituciones...
¿Sobre qué temas deberían trabajarse los futuros acuerdos de gobernabilidad?
Alberdi se vanagloriaba de haber nacido en Tucumán, con la patria.
Alberdi proponía, como ejes fundamentales: gobierno de la ley, sobre el del decreto y facultades delegadas. Primer punto crucial: ¿acordarán los partidos que hay que gobernar con leyes?
¿Seguirá Argentina con un laberíntico sistema fiscal, basado en impuestos primitivos –como las retenciones al comercio exterior- o se basará en impuestos directos?
Las condiciones macroeconómicas requieren reformar urgentemente la confiabilidad en las estadísticas. Sin ellas no sabemos dónde estamos parados.
Ello está directamente vinculado con la estabilidad de los contratos y con la inversión privada directa.
Y otro eje es el frente federal: tenemos un activo federalismo electoral que se combina con un unitarismo fiscal de baja estofa.
Necesitamos, por lo menos, enfocar el debate. Si queremos una economía sustentable y una sociedad civil ascendente.

ENRIQUE SZEWACH

Sobre el final del fallo, el juez Griesa comenta el estado de la Reserva Federal de Nueva York. Ésta le recomienda no embargar los bonos argentinos. Y el juez le responde que entiende los argumentos esgrimidos por la Reserva Federal, pero entiende que es mucho más importante para los intereses de los Estados Unidos que funcione la ley.
Es el “simple fallo” de un juez de distrito...
En el mundo se ha superado el miedo a una gran depresión, en base a políticas muy activas: expansión del gasto y políticas monetarias.
Y la credibilidad de los bancos centrales.
La economía mundial en 2010 está creciendo.
Claro que “la solución de ayer es el problema de hoy”. Mucho gasto, mucha deuda.
La biblioteca positiva dice que no hay que preocuparse: que el único problema que podría existir surgiría de retirar el pulmotor antes de tiempo.
La biblioteca negativa dice que la expansión de deuda se hizo a tasa muy baja. Y en la medida en que la economía se recupere, el peso de los intereses sobre la deuda será creciente.
Todavía hay muchos países desajustados.
En una economía global –que responde al modelo de una economía cerrada-, los que gastan de más son financiados por los que ahorran de más.
Un país que tiene déficit de cuenta corriente gasta más de lo que produce. Y al revés, el que tiene superávit.
Francia ha hecho el camino del ajuste. Grecia, en cambio, pasó a un déficit de 14% del PBI. España hizo ya un fuerte ajuste –quizás le falte un poco.
Irlanda es el único país que hizo el ajuste en forma.
Alemania hizo parte del ajuste, también Japón y Estados Unidos.
Da la impresión de que todavía falta un poco...
China está de nuevo arriba.
Hoy se le pide a los chinos que gasten más internamente, para aliviar la presión al resto, le están pidiendo inflación. ¿Por qué? Porque China es hoy la que fija los precios de los bienes de consumo durable y de los salarios.
Todo el mundo les pide que revalúen la moneda. Aunque nadie pretende que cambien los flujos de producción.
Reclaman “un poco de inflación” para poder licuar deudas.
China ha dado un paso fundamental, al sumarse a Estados Unidos en su política respecto de Irán.
Todavía hay ciertas dudas sobre el crecimiento del mundo. Y muchas dudas en torno a los ajustes que faltan, sobre todo en Europa. Los países de menor productividad están en convertibilidad, por lo cual no pueden devaluar su moneda y tienen que arreglar los problemas de otra forma.
Las tasas de interés estarán lo más bajas posible, durante el tiempo que lleve reacomodar el problema de la deuda.
La negociación clave está hoy en torno a China. Incluso hay una propuesta en Estados Unidos para ponerle 25% de tasa a las importaciones chinas, como modo de presionar para una suba de precios y revalúo de la moneda.
El promedio del gasto en Argentina oscila entre el 20 y el 25%.
Entre 2005 y 2009 el gasto explotó: subió 13 puntos del PBI.
Tres puntos son subsidios a la Capital y al Conurbano bonaerense.
Dos puntos van a las “nuevas jubilaciones”, las que no aportaron antes. Otros dos puntos se los llevan los nuevos planes sociales. Un punto es inversión pública. Y cinco puntos es aumento de empleo y salarios.
La mayoría de este aumento del gasto es permanente. Es muy poco flexible.
Se financió con 10% de aumento en la presión fiscal, 1,5% de inflación y 1,5% de stocks –Anses, reservas, etc.
Para mantener este cuadro de gastos no hay reforma impositiva posible.
Toda la región aprovechó la suba de precios de commodities para cambiar sus políticas anti-inflacionarias, instrumentando metas de inflación y flotación cambiaria.
Es el paradigma que hoy predomina en el mundo. Pudo hacerse porque veníamos todos de la gran devaluación de fines de los ´90. Toda la región latinoamericana entró en lo mismo.
Pero Argentina hizo exactamente lo inverso: metas de tipo de cambio y que flote la inflación. Vamos a contramano del resto de la región. Por eso nuestra inflación triplica a la de la región.
Argentina ajusta por tasa de inflación. Si seguimos con esta política cambiaria, estamos condenados a esta inflación más alta.
Otro factor inflacionario es la financiación del gasto por el Banco Central.
El 60% de la emisión de los últimos seis meses fue para financiar al gobierno nacional. Por eso hoy la inflación es cinco o seis veces más alta que la del resto del mundo y de la región.
Es difícil que veamos una inflación menor al 2% mensual, de aquí en adelante.
Tuvimos una fuerte recuperación de la economía. Porque el sector agrícola se recuperó, aumentó el gasto estatal y hubo la propia recuperación promovida por la inflación.
El empleo público incorporó a 89.000 personas en nación, a 646.000 en provincias, a 147.000 en municipios y a 29.000 en bancos y empresas.
El total de empleo público hoy son 3.100.000 personas.
Hubo el aumento a jubilados, la asignación universal a la niñez... Lo único que puede ajustarse es 10% del gasto –si aumentan las tarifas- y algo de obra pública.
Este gasto se licua por fuerte crecimiento del PBI o hay que mantener este sistema impositivo: no hay otro sistema que financie este gasto.
El sistema actual recauda “a lo loco”... pero es un desastre. Pero si pasamos a un sistema normal, este gasto no se financia. No hay forma.
No es una discusión sencilla, la que se viene. Habrá que aplicar cierto gradualismo, si se hace.
Desde 2007, la Argentina lleva una inflación bien por encima de la normal.
¿Puede tolerarse una inflación del 25% anual?
No hay sistema financiero en la Argentina. El ahorro grueso no está aquí.
Existe todavía cierta “ilusión monetaria”...
Cuanto más se atrase el tipo de cambio, mayores serán las expectativas de devaluación.
Cuando la demanda de dinero empiece a caer, cae el nivel de actividad y la tasa de inflación: un modelo perverso.
Si esto, en los próximos meses, va a ser una carrera entre el sector privado fugando capitales y el sector público gastando, tendremos un escenario altísimamente inestable. Si prima la tolerancia, posiblemente lleguemos a las elecciones en estas condiciones.
Solucionar las distorsiones del kirchnerismo en la economía requiere: o un poder político hegemónico y “mano dura”, similar al kirchnerismo pero en sentido contrario, o la necesidad de una fuerte negociación en el Congreso.
Pero con un Congreso atomizado, esta negociación no será nada sencilla.
Muchos políticos de la oposición tienen una visión muy similar a la que tuvo De la Rúa respecto de Menem. Bastaba un menemismo “prolijo”. Hoy especulan con un kirchnerismo prolijo.
Y esto no es así. Hay serios problemas estructurales a resolver.

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