Ciclo de Actualidad y Coyuntura Económica | Cena de Socios

Jueves 12 de Agosto | Filial Córdoba | 2010

Tema: "La Argentina en la economía global"
Expositor: Domingo Felipe Cavallo.

Se equivocan quienes afirman que la crisis internacional acabó con la globalización. Al contrario: sale fortalecida.
El motor de la recuperación internacional es la economía de los países emergentes.
Europa y Japón crecerán lentamente, luego de un período de estancamiento.
En cualquier caso, no cabe esperar en el primer mundo crisis sociales agudas –como la sufrida por la Argentina-, dados sus sistemas de protección social.
Tendrán, sí, eventuales problemas financieros (alto endeudamiento de familias, empresas y gobiernos). Lo que determinará menores niveles de consumo e inversión.
Los problemas de la economía real estarán cruzados por ingresos demasiado elevados, insostenibles. Pero las economías maduras podrán enfrentar esos problemas.
La ventaja de los Estados Unidos –y en menor medida, de Europa- es que pueden pagar con dinero que ellos emiten.
Pueden mantener muy bajas tasas de interés, con emisión e inflación bajo control.
Uno de los efectos de la crisis internacional es que se revertirán los procesos de emigración.
La principal fuente de ingresos de las economías maduras serán los procesos de investigación y desarrollo tecnológico, que abrirán las puertas a nuevas tecnologías.
El crecimiento en los países emergentes no se basará en la sustitución de importaciones, sino en procesos de inversión eficiente.
Para que esa inversión sea efectiva debe haber antes ahorro disponible. Que puede ser interno o externo.
Los asiáticos tienen altísimas tasas de ahorro.
Fuera de Asia, la mayoría de las naciones de América latina, África, o Rusia, están hoy abocadas a la creación de condiciones para ser receptoras de ese ahorro externo.
Se prevé que exista comercio muy activo entre las economías emergentes.
En tanto, las economías maduras exportarán servicios de alta tecnología.
Siempre habrá crisis, son inherentes al sistema económico mundial, pero no cabe esperar que adquieran la magnitud que tuvo la iniciada en 2008 en los Estados Unidos.
Y se incorporarán sectores crecientes a la economía mundial.
Es cierto que las economías desarrolladas enfrentan la necesidad de ajustes. De hecho, muchas de ellas ya los están implementando. Claro que de manera mucho más ordenada que los ajustes implementados en Argentina.
Y, tan importante como lo antes dicho: en el mundo no hay ni habrá inflación.
Europa es particularmente consciente del peligro que representa todo proceso inflacionario. Por eso puede afirmarse que a los europeos no se les ocurriría devaluar el euro.
Durante mis conferencias en Europa, propuse aumentar el IVA y, paralelamente, reducir impuestos como las contribuciones salariales. Esta propuesta fue muy bien recibida.
Hay que reivindicar la inversión modernizadora que se verificó en la Argentina durante la década del ´90.
A esa inversión, la Argentina respondió con un gran aumento de la producción y la oferta, lo que permitió al país atender a la gran demanda internacional verificada entre el 2001 y el 2010.
Pero hoy la Argentina tiene que financiar niveles mucho más altos de inversión. Para ello debe acceder al crédito internacional.
Para seguir creciendo será necesaria una inversión aplicada a la modernización tecnológica, materia en la que nos hemos ido retrasando en los últimos años.
En comercio exterior, la Argentina se ha desubicado. Un ejemplo son las trabas a las importaciones chinas.
Lo que hizo Argentina es lo opuesto a lo hecho por Chile, país que firmó un tratado de libre comercio con China. Y no ha sido el único en la región.
La Argentina tiene un cuestionable liderazgo en materia de trabas comerciales.
Ese autoaislamiento nos descoloca. Para revertirlo habrá que ejecutar cambios de ciento ochenta grados, algo que sólo sería posible si en 2011 hubiera cambio de gobierno.
La inflación es un reflejo de la incertidumbre y, en ese marco, de la puja sectorial. Es un dato muy riesgoso para cualquier inversor.
De nuevo, el escenario podría cambiar... con un nuevo gobierno.

   

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