Ciclo de Actualidad y Coyuntura Económica | Cena de Socios

Miércoles 24 de Noviembre | Filial Córdoba | 2010

Expositor: Dr. Mario Blejer.

La situación internacional: recuperación moderada, sin recesión, aunque las tasas de crecimiento de los países avanzados es mediocre.
En este panorama, los riesgos más relevantes son los de una crisis fiscal europea y lo que ha dado en llamarse “guerra de las divisas”.
Otros riesgos –aunque de naturaleza política: Corea e Irán.
Los países emergentes siguen creciendo mucho, si bien en 2011 ese crecimiento se atemperaría.
La tasa de crecimiento promedio, a nivel mundial, caería en 2011 a un 2,6%, contra el actual 4,8%.
La Argentina crece en 2010 al 9%. Otros países de la región crecen entre 7 y 8% -una reducción inducida para evitar las burbujas inflacionarias.
Los Estados Unidos llevan cinco trimestres de crecimiento, si bien a una tasa modesta: el 2,5%.
Durante la recesión, el consumidor americano redujo sus compras –el consumo personal constituye en USA el 70% de la demanda. Si antes de la crisis el consumo americano era el 4%, hoy representa el 2,3% de su PBI.
En tanto, la confianza del consumidor americano sigue siendo baja.
Y es que el consumidor americano ha perdido riqueza , a causa del colapso inmobiliario y de los fondos de inversión, lo que lo ha dejado en situación de un alto endeudamiento .
El empleo está estancado. Las empresas prefieren, ante la tibia recuperación, aumentar las horas trabajadas de su personal, antes que incorporar trabajadores.
A lo largo de los últimos cinco años, los países emergentes han crecido, en conjunto, un 4% más que los países avanzados.
China crecería este año al 10% y Brasil al 7,5%, lo que le genera un problema inflacionario, razón por la cual Brasil reduciría voluntariamente su crecimiento al 6%.
La India , cuya importancia para el comercio exterior argentino es alta, crecería 9% en 2011.
La deuda pública en los países emergentes va cayendo desde 2002 (del 50% en promedio al 30%), en tanto creció en los países avanzados al 110% promedio.
Por ello, la probabilidad de default ha caído dramáticamente en los emergentes.
El PBI de China superó a Japón –en términos absolutos en dólares.
Las naciones identificadas como “el BRIC” (Brasil, Rusia, India y China) importan del resto del mundo más que los Estados Unidos.
Brasil exporta hoy a China un 50% más que a los Estados Unidos.
En los países del BRIC se vende el doble de autos que en los Estados Unidos.
El potencial del mercado chino es astronómico. China demanda el 40% de las commodities que se comercializan a escala internacional.
El precio internacional de la soja está hoy en niveles “casi record” –aunque no ha alcanzado los niveles de 2008.
Los Estados Unidos deben refinanciar una deuda que representa 33% de su PBI. La de Italia es 26%, la de Bélgica 25% y, en promedio, el 20%.
La deuda de los países europeos representa, en general, más del 100% de sus PBI, contra el 30 al 32% de los países de América latina.
Hoy la probabilidad de default es más alta en Italia, Francia o España que en Indonesia o Chile.
En Irlanda, el sector público asumió la deuda privada, lo que ha generado una crisis en su sistema bancario.
Al entrar en el euro, todas las tasas europeas convergieron a la alemana, pasando así de tasas de interés del 9% a tasas de apenas 1%, lo que en Irlanda generó un boom de crédito. Hasta que la burbuja explotó y los bancos se declararon insolventes.
El peligro es que si Irlanda quiebra, el efecto contagio llegaría al resto de Europa. Por eso, la Comunidad Europea obligó al gobierno irlandés a asumir su deuda.
Esto va a terminar mal, con default y una previsible reacción social. ¿Qué sociedad aceptaría sin chistar el anuncio de diez años de ajustes?
Si sucediera, los bancos europeos entran en riesgo de default.
Los bancos españoles, sobre todo, están muy expuestos a la deuda portuguesa. Es una situación complicada.
Habrá que renegociar la deuda para que los acreedores se hagan cargo de una parte de ella. Hoy todo el peso está en los deudores.
Guerra de divisas: en dos años, los Estados Unidos triplicaron su base monetaria. La deuda es inmensa.
Hoy el gobierno de Obama no puede dar estímulos fiscales, por lo cual sólo le queda aumentar la cantidad de dinero.
Por eso planea cuadruplicar la base monetaria.
Esto debería generar inflación. Aunque hoy el riesgo inflacionario está acotado por la ausencia de crédito.
El dinero entonces va a los países emergentes.
USA debería devaluar el dólar, para reducir su déficit y aumentar sus exportaciones. Y hacerlo contra países con superávit.
Contra China no puede hacerlo. Su moneda no se revalúa, aunque sí lo hicieron el yen y el euro.
Por eso, Estados Unidos inunda el mundo de dólares, desatando lo que se conoce como “guerra de divisas”. Sus dólares van a Brasil, a Tailandia, cuyas monedas se han revaluado, en contra de sus competitividades.
La defensa de los países en desarrollo es aumentar sus reservas, pero ello crea inflación, con la consiguiente creación de burbujas. ¿Cuánto puede durar esta situación? Nadie lo sabe.
Los países emergentes se defienden como pueden, intentando frenar el ingreso de capitales –es el caso de Brasil.
La falta de un acuerdo internacional sobre el tema divisas –patente en la reunión del G 20 en Seúl- podría desencadenar una guerra comercial.
Para la Argentina , mientras tanto, el panorama es positivo. Aunque una crisis en Europa traería consecuencias, sobre todo si hay problemas en España, esas consecuencias afectarían a toda América latina.
La Argentina crece este año al 9%, aunque incluso esta cifra parece conservadora para Barklay, que estima un 10,7%.
Nuestra deuda pública equivale al 25% del PBI, y las reservas superan los u$s 50.000 millones.
Hay capacidad para resistir shocks externos.
El crecimiento argentino se debe, en un 74%, a la demanda interna. La balanza comercial aporta sólo el 4% y la inversión es del 22%.
El consumo interno va para arriba.
Una inversión del 22% es suficiente para crecer al 5%, pero no para sustentar un crecimiento como el actual. La calidad de la inversión en la Argentina es deficiente .
De hecho, se invierte poco en nuevas tecnologías.
Y no hay inversión extranjera. Pese a ser la tercera economía de América latina –después de Brasil y México-, estamos en sexto lugar en materia de inversión externa.
La inflación es un problema. Es del 25%, según Buenos Aires City.
Hubo un gran crecimiento del gasto público y un aumento muy rápido de la demanda.
Esta vez la inflación no reconoce causas fiscales, como en el pasado, ya que el déficit es apenas del 2%.
¡Hoy la Argentina es el único país del mundo que cumple con las normas de Maastricht!

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