Ciclo de Historia Económica e Institucional

21 de Octubre de 2010 | Buenos Aires | 2010

Tema: “Reflexiones sobre la pampa húmeda”
Expositor: Ezequiel Luis Gallo, Doctor en Filosofía, Facultad de Historia Moderna, Universidad de Oxford.

Con la coordinación y moderación de Ernesto Rey.

En los tiempos en que presenté mi tesis, existía en la Argentina la idea de que uno de los factores que había impedido el despegue del país era el sector rural.
Hoy esa percepción ha cambiado mucho. Modificar en el sentido correcto la visión que se tiene sobre el pasado de un país tiene influencia sobre las decisiones que se toman en el presente.

El primer material a considerar para el estudio de lo que llamamos pampa húmeda son los libros de viajeros. Libros que nos cuentan cómo era la región hacia la época de la independencia, por ejemplo.
La región era un desierto. Con escasa población.
Darwin no fue el único cronista. Hubo otros. Y muy buenos.
La región estaba poco poblada. Y quienes la poblaban no eran muy amigos de emprendimientos empresariales.
Las invasiones indígenas se prolongaron hasta 1874, en Cañada de Gómez. Esto empieza a revertirse en la batalla de San Carlos, hacia la misma década, en la zona de Olavaria.
Las invasiones eran a caballo. Y la tenencia de pastizales para alimentarlos era muy importante.
Muchos araucanos pasaron de Chile a la Argentina. Lo que tuvo una incidencia muy grande en toda la zona de Santa Fe y Córdoba.
El problema de las invasiones indígenas –los “malones”- se sumaba al del intenso bandidaje existente en la región.
A veces, incluso se unían indios y bandidos, para beneficiarse de los ataques y robos.
Era entonces una región despoblada, muy reacia a la instalación de colonos.
Existía además un desconocimiento sobre la ubicación de las tierras más productivas.
El campo, a diferencia de lo que piensan muchos colegas, no vino “dado”. Pero el factor humano fue muy importante en la ocupación de las fronteras.
Sarmiento hizo venir a un geólogo alemán muy conocido, para que estudiara los suelos. Su informe sostiene que la pampa húmeda no era apta para el cultivo del trigo . Y sugiere cultivarlo en el Chaco –incluido el Chaco santafecino.

Por eso los primeros inmigrantes se instalaron en esa zona, a orillas del río, que era entonces el medio de transporte más directo, ya que no existía el ferrocarril.
Pero se dieron cuenta –por prueba y error- de dónde estaban las buenas tierras, moviéndose primero hacia el oeste, a la zona de lo que hoy es Rafaela, y luego hacia el sur.
La compañía inglesa que construyó el ferrocarril entre Rosario y Córdoba ofrecía tierras aledañas “para el cultivo de algodón”. Nunca se les ocurrió que sería apta para el trigo.
La propia gente empezó a superar esta ignorancia original.
En Europa la agricultura era muy intensiva, diferente a la nuestra, que era extensiva. Las herramientas agrarias no eran entonces las más adecuadas para nuestras tierras.
Empiezan a fabricarse arados en la Argentina. Y es el único rubro de importación en el que Inglaterra no es el país dominante, ya que se elige importar esa maquinaria desde los Estados Unidos y Australia. Que resultan aptas para nuestros cultivos.
La Argentina , que en 1880 importaba trigo –lo hacía desde Chile y hasta desde California, para satisfacer la demanda interna-, pasa a ser, en 1890, el tercer productor mundial de trigo, sólo superado por Estados Unidos y Rusia.
En diez años, un cambio brutal.
Y seguirán luego el maíz, el lino, etc.
La llamada “revolución de la soja” debe ser la tercera o cuarta de las revoluciones en el sector cerealero.
Hasta comienzos del siglo 20, las “tierras de pasto blando” se dedicaban a la cría del ganado lanar. Y las de pasto duro, al ganado vacuno.

El arriendo tiene una importancia central. Es una institución que ha tenido mala prensa.
La Sociedad Rural jugó un papel muy importante, difundiendo los adelantos que se producían en el mundo.
El primero en arrendar sus tierras fue Del Carril. El arrendatario, de acuerdo a sus contratos, empezaba sembrando maíz y trigo, y tenía que dejar su arriendo sembrado con alfalfa. Había que rotar.
Se “alfalfaron” veinte millones de hectáreas en quince años. Como resultado, aparecieron las carnes rojas. Que en los primeros veinte años del siglo veinte se convirtieron en “la gran vedette” de las exportaciones argentinas.
Esto no habría sido posible sin un sistema institucional muy flexible, como el que permitía la existencia del arriendo.

El cambio en regiones de la pampa húmeda, que los viajeros advertían cuando regresaban a los lugares que habían conocido originalmente, tiene una dimensión humana muy importante, producto del doblamiento por parte de grandes contingentes de inmigrantes.
Hasta el comienzo de la Primera Guerra , la Argentina fue el segundo país –detrás de los Estados Unidos- en cantidad de inmigrantes. Pero en relación a la población existente entonces, ésta es más alta que en los Estados Unidos.
El proceso de asimilación de los inmigrantes en la Argentina puede calificarse como “bastante aceptable”, sobre todo si se lo compara con lo que hoy sucede en Europa, por ejemplo.
En 1870 había veinte poblados en toda la región pampeana (provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba). En 1914 ya había 220 . Una impresionante rapidez en la aparición de pueblos que nacen para satisfacer demandas de los pobladores.
En los años ´20 irrumpe el tractor , en el sector rural argentino.
La respuesta del sector es altísima. Mayor a la de Canadá, por ejemplo. El proceso de mecanización en la pampa húmeda argentina es impresionante.
Santa Fe es la provincia en donde más rápidamente se expande la comuna. Una institución que lamentablemente no se ha extendido luego demasiado.
Todavía hoy, en Santa Fe, la vida municipal tiene una presencia que falta en otras provincias.
En 1893 se produjo un levantamiento político en Santa Fe, encabezado por colonos de origen suizo, que protestaron por una reforma constitucional por la cual se prohibía a los extranjeros votar en elecciones comunales. Y se impuso un impuesto a las transacciones con trigo.
En ese levantamiento participaron tres mil colonos, con una importante participación de Leandro Alem.
Cinco años después lograron su objetivo, tanto con la eliminación del impuesto como con la posibilidad de votar por parte de los colonos extranjeros.

 

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