Ciclo de Historia Económica e Institucional

Miércoles 15 de diciembre | Buenos Aires | 2010

Tema: "El emprendedor como creador de civilización"
Expositor: Alejandro Oscar Gómez, Doctor en Historia.
Con la coordinación y moderación de Ernesto Rey.

Hace unos años que vengo trabajando en la historia de los empresarios. Por lo general, en los libros de historia no aparece el empresario. Siendo, como es, el creador de civilizaciones, el emprendedor.
El empresario es el que toma riesgos: su capital, su tiempo.
Tener mucho dinero es visto como algo negativo. Sólo es cierto en los casos en que ese dinero se hace a la sombra de prebendas. Pero el emprendedor busca la libertad. Porque está rompiendo paradigmas, todo el tiempo.
El éxito no atañe sólo a cosas materiales. Donde hay más riqueza es donde la gente puede satisfacer luego necesidades superiores.
Muchos “predicadores contra el capitalismo” están demandando bienes que sólo se producen bajo ese sistema.
Ya en la Baja Edad Media aparecen los mercaderes y los banqueros, que van a introducir la moneda –que había desaparecido en la Alta Edad Media.
Los negocios empiezan a crecer. Nuevos sistemas de información y de navegación –que culminan con el descubrimiento de América.
Así se pone en duda el conocimiento existente hasta ese momento.
El mundo actual no existiría sin los mercaderes.
La cuna de la riqueza de Europa se ubica en el norte de Italia. Donde también sucede el Renacimiento.
La invención de la imprenta empieza a difundir el conocimiento –hacia 1470.
Se restringe entonces la libertad en Italia. Pero el hombre de negocios emigra al norte de Europa, donde hacia 1750 sucede la Revolución Industrial.
La búsqueda del lucro está siempre presente. Pero lo fundamental es que te tiene que gustar lo que hacés.
El resultado del éxito profesional se transforma necesariamente en dinero. Que realimenta a “la rueda”.
El fin de lucro mueve a la gente. Pero también la libertad y el interés individual.
La máquina a vapor, las mejoras en las ciudades, las economías de escala, mayor producción de alimentos, de bienes de consumo que hasta entonces eran para una elite.
El derecho de propiedad permite que los dueños de campos produzcan más alimentos.
Y la ciudad va a tener trabajo en la medida en que haya gente que invierta en la producción de bienes y servicios.
A medida que se genera más capital, la gente pobre va a vivir mejor.
Los emprendedores generan adelantos que luego benefician a un mayor número de personas. ¿Lo hacen los gobiernos? No, las personas privadas.
¿Quién generó la revolución tecnológica, un gobierno, un político, un filósofo? No, los empresarios.
Gütemberg era un empresario. Con su invento, la imprenta, le quitó el monopolio de la información a la Iglesia.
Los cambios en el mercado provienen de gente que cambia, que desafía, que rompe paradigmas.
Benjamín Franklin era, a los cuarenta años, un imprentero millonario. Y desde entonces se dedicó a la política y la ciencia.
El hombre de negocios tiene su agenda, su objetivo de búsqueda de dinero.
El que tiene éxito en sus negocios es porque confía, porque insiste, porque no se desanima. Toma el riesgo, lo enfrenta y lo supera.
Ganar dinero no es malo. Los empresarios potencian a la sociedad en la que están insertos. Y en la medida de lo posible es imprescindible la competencia, la mayor competencia que sea posible.
Estados Unidos es un ejemplo.
En Europa se complica mucho más: idiomas, normas diferentes… todo dificulta el costo de transacción.
En Estados Unidos eso no sucede. La competencia interna es abierta.
El empresario va a tratar de eliminar la competencia. El rol del Estado es controlar que haya reglas de juego iguales para todos.
La riqueza de la empresa es producto de que el consumidor la elija cada día: el consumidor vota con “lo más sagrado”, su bolsillo.
El creador de Wal Mart se propuso “ganar lo menos posible en cada producto”. Porque su negocio está en vender la mayor cantidad posible de productos.
“Mi negocio está en mostrar a la gente”, dice. “Tenemos que estar atentos todos los días, las veinticuatro horas”.
Los empresarios que fracasan también son útiles. Porque nos muestran lo que no hay que hacer .
Los gobiernos, en cambio, no quiebran. Por eso siguen haciendo mal las cosas .
Bill Gates es multimillonario… ¡porque le hizo más fácil la vida a la gente!
Henry Ford se hizo millonario cuando les dijo a sus socios: “Vamos a hacer un auto para los pobres”
Sus socios se negaban a seguirlo. Pero Ford perseveró y logró implantar el Ford T.
Fracaso y éxito son caras de la misma moneda en un empresario.
Las ideas distintas son las que generan más rechazo, más riesgo, etc.
El emprendedor es el que ve otra cosa. Destruye el paradigma.
RCA, Sony, Ford, Coca Cola… son empresas que en algún momento han tenido fracasos.
Un autor dice “lo que Marx soñó, Ford lo cumplió”. ¡Quince millones de Ford T!
Y ya había entonces otros emprendedores, dispuestos a satisfacer otras demandas. Apareció General Motors…
En todos los casos, el que gana o el que pierde es el empresario y los que apuestan con él.
Todo esto va a generar beneficios para la mayoría de la población.
Una empresa emblemática es Procter & Gamble, que comenzó fabricando… ¡velas y jabones!
¿Qué ofrece un empresario al mercado?
Mejor calidad de vida .
Los bienes materiales nos facilitan la vida. Y son producidos por personas con nombre y apellido.
Muchos empresarios transforman sus empresas en centros filantrópicos, fundaciones. Aunque haya que incentivarlos.
Universidades, bibliotecas, centros de arte… son el resultado de estas acciones.
La ley debe predominar por sobre los caprichos del gobernante de turno. Y la estabilidad política.
El sistema republicano –que no es lo mismo que democracia-, con división de poderes, libertad de prensa, renovación periódica de autoridades, derechos de propiedad claramente definidos…
Si hay que luchar con un gobierno que cambia las reglas de juego todos los días, se hace mucho más difícil.
Ninguna empresa surge de un día para el otro, necesitan del largo plazo.
Muchos emprendedores se fueron de Europa hacia Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo 19, en busca de mayor libertad .
La empresa que subsiste es la que administra eficientemente sus recursos. Lo ético es no despilfarrarlos. Por eso es mucho más ético el empresario que el Estado, ya que este último, atribuyéndose virtudes que no tiene, los despilfarra.
En la Argentina , cuando más exitoso es el emprendedor, más se lo ataca. En vez de premiarlo, se lo critica.
¿Quiénes son los creadores de riqueza?
Los emprendedores, los empresarios. El Estado no genera riqueza. El Estado debe hacer cumplir la ley, brindar protección y educación. Cuando el Estado decide los precios de los productos, vamos mal…
No es casualidad que en aquellos países con mayor libertad y respeto a la propiedad privada, hay más empresas exitosas y mejor nivel de vida de la población.

 

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