Ciclo de Historia Económica e Institucional

Martes 9 de marzo | Buenos Aires | 2010

Tema: "Politica y Economia cuando operan las ambulancias"
Orador invitado: Juan Carlos de Pablo, Director de la Publicación Contexto, Consultor de Empresas, Profesor universitario, Periodista.
Con la coordinación y moderación de Ernesto Rey.

¿Qué requisitos técnicos debe tener una política económica para ser exitosa? La pregunta se la formularon dos premios Nóbel de economía.
Según cierto teorema, sólo vale tener tantos instrumentos de política económica como objetivos a perseguir. Generalmente los ministros tienen muchos objetivos y pocos instrumentos.
Vivimos en un mundo incierto.
Si en un esquema sin restricciones introduzco una restricción, empeoro las cosas. Ahora, si en uno donde hay muchas restricciones introduzco una más, no estoy seguro de empeorarla. Porque algunas restricciones pueden neutralizar a las otras.
Nunca hay que tomar a las teorías en el extremo.
Los economistas distinguimos la arbitrariedad, la discrecionalidad y las reglas.
En las reglas, trato igual a los distintos. Y en la discrecionalidad trato de modo diferente a los diferentes. La discusión pasa por si hay que hacer reglas o manejarse con discrecionalidad.
Hay quien renuncia a los favores y ventajas del corto plazo para sostener su credibilidad. Al revés de lo que sucede en la Argentina, donde hemos violado tanto las reglas que nadie cree en nada.
Si no se entiende –desde el punto de vista técnico- cómo se hace una política económica exitosa, no se puede hacer. Pero si lo único que se entiende es la parte técnica, tampoco alcanza.
Por mayor que sea el poder, si se congela el precio de un bien se rompe el mercado. La técnica es importante.
En la Argentina, y conociéndola a fondo, puedo decir que en los períodos tranquilos la política económica es un despelote.
Pero tratemos de entender cómo se hace la política económica en períodos tranquilos.
Normalmente, el futuro es incierto: piénsese en el futuro de Piñera en Chile, después de los terremotos.
Un estudioso americano dice que el coraje, las agallas, son en general más importantes que la brillantez para llevar adelante una política económica.
Hoy en la Argentina estamos importando nafta porque a pesar de que la producción cayó 30% seguimos poniendo nafta barata. ¿Para qué invertir entonces en buscar más combustible?
Cuando en la Argentina crecimos mucho, el crecimiento fue muy volátil. Pero esa volatilidad se manifestó también cuando crecimos poco y cuando no crecimos nada. Siempre fue volátil.
¡Son 130 años de volatilidad!
¿Por qué tenemos esa volatilidad?
Porque la sustentabilidad es políticamente incorrecta y socialmente inaceptable.
Ése es el problema argentino.
¡Aún en la mejor etapa del ciclo de bonanza argentina, sobran los problemas!
Nadie quiere tomar medidas que afecten su popularidad. Se sigue hasta el final.
No sólo es responsabilidad del funcionario de turno: también es responsable la presión social.
No es un mérito no endeudarse.
La Argentina tenía en 1979 gobierno militar –que en ese momento era un activo-, un ministro “de los nuestros”, Martínez de Hoz, superávit comercial y fiscal, etc. Porque el anterior gobierno de Isabel Perón no pudo endeudarse, nadie le prestaba. Y vino el segundo shock petrolero.
¿Cómo fue entonces que la Argentina se endeudó?
Tenemos un país no cíclico: ciclónico. Cuando el PBI crece, +8%. ¡Y cuando cae... –8%!
¿Hacia adelante va a ser distinto? No tengo datos al respecto...
Ejemplos en los que operaron “las ambulancias” en la Argentina. Un elemento común: el escenario mundial.
Buena parte de los ejemplos se dieron en condiciones mundiales normales o de crecimiento.
Una excepción fue el caso de Lorenzo Sigaut, en 1981: tuvo la mala suerte de estar en la etapa más dura del monetarismo, que Volker implementa a partir de 1979.
En los nueve meses en que Sigaut fue ministro de Economía la deuda aumentó 20% sin que él pudiera traer un dólar fresco.
Las condiciones mundiales siempre son importantísimas.
Generalmente, los tiempos de ambulancia coinciden con gobiernos locales débiles.
Alguien siempre sale perjudicado. Ésta es la clave de la política y la economía en tiempos de ambulancia.
Puede perjudicarse a los tenedores de títulos, con un default; a los tenedores de pesos, con inflación; o a los contribuyentes, aumentándoles los impuestos para pagar todo el resto de la fiesta.
O a los tres.
Winston Churchill no dejó barbaridad por cometer como militar durante la Primera Guerra ni como ministro de finanzas durante la década del ´20. Pero después se rehabilitó porque fue el único que supo que con Hitler no se podía hacer nada.
En 1925, Churchill tenía que decidir si Inglaterra volvía al patrón oro y a qué tipo de cambio, pero no sabía nada de esto. Niemayer argumentó que había que volver al patrón oro, Keynes que de ninguna manera. Ganó Niemayer, se volvió al patrón oro, ustedes saben la que se armó… y Keynes escribió un paper: “The economic consecuences of Winston Churchill”.
¿Por qué alguien quería volver al patrón oro y a los viejos precios? Sólo por respetar los compromisos contraídos con los ahorristas ingleses.
Cuando algo no es sustentable, alguien se va a perjudicar. Más allá de los discursos.
¿Por qué no hay libretos para salir de la crisis?
Porque nadie escribe un libreto explicitando que habrá que joder a otros. Pero los agentes económicos lo saben.
En 2002 la situación no era sostenible, pero algunos de nuestros compatriotas consiguieron amparos y se llevaron dólares. Y del otro lado, estuvieron los que pesificaron las deudas: dijeron ¡ ah, conmigo no, buscá a otro… !
En la Argentina los acuerdos son corporativos. Y los que no están, se perjudican (se joden).
El que se acerca al poder no dice nada. El que protesta es el que está lejos del poder.
Da la impresión de estar caminando hacia una época donde las ambulancias volverán a ser requeridas por la economía argentina.

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