3º Pre-Congreso Córdoba

Martes 27 de Abril | Filial Córdoba | 2010

Principales conceptos de los expositores Sergio Berensztein, Emilio Cárdenas, Ricardo Arriazu y Miguel Kiguel.

SERGIO BERENSZTEIN

Kirchner recupera imagen pero está muy lejos de recuperarse.
Desgaste en varios líderes opositores.
Los argentinos premian la moderación.
Principal problema: la inseguridad.
El argentino promedio prefiere “algo de inflación”, si ése es el precio a pagar por una menor desocupación.
Romper con la simplificación es, para Berensztein, urgente. Que predominen las razones por sobre las pasiones. Fundamentar el análisis.
Hay una recuperación parcial de la imagen del gobierno, que estaría llegando al 30%. Aunque no quiebra la tendencia del mediano plazo.
El conflicto con el campo fue un acontecimiento histórico. Produjo una caída brutal de la imagen de Cristina Fernández, y arrastró en esa caída a Néstor Kirchner.
Ese conflicto y la manipulación del INDEC fueron determinantes en la caída de popularidad de los Kirchner.
Es difícil pensar cómo Kirchner podría recuperarse. Ha perdido el apoyo de la clase media rural –que fue la base electoral de Cristina. Hoy intenta recuperar a la clase media urbana.
80% de los argentinos piensa que el gasto público es ineficiente. Hay una difundida percepción de la corrupción. La confianza es inferior al 30%.
Puede decirse que el gobierno está estable... en su deterioro.
Pero no hay oposición. Sólo hay líderes opositores. Nadie ha podido capitalizar la nueva mayoría relativa en Diputados. Hoy el Congreso es un “lugar confuso” para la opinión pública.
Desgastes: leve, el de Cobos; importante, el de Carrió. De gestión, el de Macri. Duhalde redujo su imagen negativa, aunque no mucho.
De Narváez cuenta con importante apoyo. Lavagna sigue muy competitivo, lo mismo que Reuteman. Felipe Solá, recuperándose.
Los argentinos premian la moderación. Todos los líderes opositores confluyen hacia el centro.
El rol del Estado vuelve a ser privilegiado por la opinión pública, cuyas preocupaciones principales son: la inseguridad, la dirigencia y los problemas económicos.
La sociedad prefiere “más inflación” si ése es el precio para que no aumente el desempleo. Por eso el gobierno no hace nada en política antinflacionaria.
La confianza del consumidor se viene recuperando. El país no parece estar tan mal como lo reflejan los debates políticos.
La distancia ideológica entre fuerzas opositoras es muy escasa.
Para salir hacia un progreso estable y sostenido hacen falta equipos. Y que la sociedad acompañe desde abajo.

EMILIO CÁRDENAS

Chile, Perú y Uruguay destruyen pobreza.
Elecciones importantes en la región.
Preocupa el “eje bolivariano”.
La Argentina, en política exterior, se acerca a Obama y a Chávez: tiene dos caras.
Nuestro PBI per cápita está estancado mientras crece el de nuestros vecinos.
UNASUR no existe y MERCOSUR está paralizado.
El liderazgo regional –y con aspiración internacional- es de Brasil.
La Argentina ha abandonado los escenarios internacionales. Aunque ha tenido la suerte de integrar el Grupo de los 20. Donde hasta ahora ha asumido una posición retórica.
Llevamos seis años de repliegue en política exterior.
Visto desde el mundo, se aprecia que el crecimiento de América latina no va a interrumpirse en el corto plazo.
China e India han logrado salir de la miseria y están reduciendo la pobreza.
En materia de alimentos hay una demanda sostenida y buenos precios.
Ejemplos de destrucción de pobreza en la región son Chile y Perú.
Hacia 2011, según proyecciones del FMI, el PBI per cápita de Chile sería levemente superior al de Argentina.
En 2014, el PBI per cápita de Chile sería de u$s 18.500, contra u$s 17.485 de Argentina, u$s 17.563 de México y u$s 17.207 de Uruguay. El estancamiento argentino es preocupante.
El líder más querido en América latina es Ricardo Marinelli, presidente de Panamá (un liberal a ultranza). Le sigue Mauricio Funes, de El Salvador (un izquierdista). Lo siguen Lula, en Brasil, aunque está encontrando dificultades paea imponer a su “sucesora”. Luego, Bachelet, la ex presidenta chilena, Tabaré Vázquez en Uruguay y, lejos, Evo Morales en Bolivia.
Los menos queridos son Daniel Ortega, en Nicaragua, y Cristina Fernández.
Hoy América latina se divide entre gobiernos morados y gobiernos autoritarios.
Preocupa el “eje bolivariano”, preocupado en destruir la democracia. Hay ataques comunes a la libertad de prensa y de opinión. La corrupción y el miedo, como herramientas de gobierno.
UNASUR: no existe. Sólo quedan cuatro países activos, de los doce originales. Kirchner no es el candidato más idóneo para ser secretario general de UNASUR. Debería excusarse de aspirar al mismo. Si de todos modos accediera a ese cargo, probablemente resignaría su candidatura presidencial.
MERCOSUR: está paralizado. La Argentina no cumple con los laudos. Si Serra gana las elecciones en Brasil, el MERCOSUR sufrirá un sacudón importante. De hecho, hoy es un fracaso.
OEA: debe buscar un nuevo rol.
En América latina tenemos próximamente tres elecciones muy significativas: Colombia, teñida por la campaña chavista para meter miedo si ganara Santos; Venezuela, donde si la oposición se unifica podría producir un “28 de junio” (por su equivalente argentino), y Brasil, donde podría ganar Serra.
Pese a los terremotos, hoy Chile sigue destruyendo pobreza. Chile eligió la moderación, se alejó de los extremos. Hoy es un país maduro.
Bolivia y Ecuador tienen serios problemas.
El rol de Argentina en la región es equiparable al del dios Jano. Tiene dos caras. La Argentina se exhibe próxima al eje bolivariano, con la visita de Cristina Fernández a Caracas, en ocasión del Bicentenario –no fueron Lula ni Piñera. Pero antes estuvo con Obama, durante la cumbre nuclear.
El liderazgo regional –con aspiraciones internacionales- pertenece hoy a Brasil.

RICARDO ARRIAZU

El mundo se recupera.
Grecia es Argentina.
En el mundo no hay presiones inflacionarias.
El dólar se fortalece contra el euro.
Brasil, potencia petrolera... ¿Y la Argentina?
Si el Banco Central es usado como banco de desarrollo, las reservas duran poco.
Con la caída de Lehman Brothers, el mundo estuvo al borde del colapso. Pero hoy pocos dudan de la recuperación mundial. Que es generalizada y sustentable.
El mundo crece al 4%, en promedio. China, al 11,9%, aunque es demasiado, es una burbuja.
En todo proceso de recuperación, lo último que crece es el empleo.
Crisis griega: Grecia es Argentina. Su déficit fiscal es hoy del 14%. Pero lleva veinte años con 6,7% de déficit promedio. Salir del euro, como proponen algunos, no los beneficiaría. Grecia necesita un ajuste ordenado, con financiamiento externo. Claro que el costo político del mismo será fenomenal.
Similares condiciones afectan a España, Italia, Portugal e Irlanda. Con todo, creo que España va a crecer.
USA ya ajustó. Aunque esté rebotando demasiado rápido. No hay inflación. Fallaron los pronósticos pesimistas.
China no es Japón. Hoy China financia a los Estados Unidos. Por eso Obama no quiere enfrentamientos con China.
En el mundo no hay presiones inflacionarias a corto plazo. Tampoco en China.
Se acentúa el rebalanceo mundial y se reducen los desequilibrios.
Contrariando pronósticos, el dólar se fortaleció. Básicamente, contra el euro. Y se debilitó contra el resto.
En los últimos cinco años, los Estados Unidos le sacaron cinco puntos de competitividad al resto del mundo.
Hoy caen los precios de granos y oleaginosas.
China es el primer productor mundial de alimentos.
Argentina produce hoy 3 millones de toneladas de carne vacuna, en tanto China produce 6 millones.
El desafío argentino es cómo hacer que todos los sectores tengan la productividad que exhibe hoy el sector agropecuario (4%, contra el 0,4% promedio).
Brasil era “un blef”... Tiene déficit fiscal, déficit en cuenta corriente, moneda apreciada. Pero descubrió petróleo. Y hoy está en medio de un cambio estructural fenomenal, que lo llevará a cuadruplicar su PBI.
¿Y en Argentina? Ni siquiera estamos “estudiando el tema” en materia petrolífera.
Durante los próximos 50 años, Brasil va a estar exportando 100.000 millones de dólares, sólo en petróleo. Ya no hay “blef”...
La Argentina estuvo en recesión el año pasado.
Nadie puede pronosticar qué va a pasar. Pero si no salen capitales, la Argentina crece más del 6%. Si hay salida de capitales, no habría tal crecimiento.
El problema argentino es el gasto público.
Con el Banco Central convertido en Banco de desarrollo, las reservas duran poco.

MIGUEL KIGUEL

El mundo crece con respirador artificial.
El desafío es cómo salir de políticas expansivas.
Altísimos niveles de deuda en los países afectados por la crisis.
Grecia en la encrucijada: el mundo no está preparado para su default.
Con una tasa de interés menor a la de Brasil, Argentina quintuplica su inflación.
Mucho crédito local para el consumo.
rgentina no tiene problemas de deuda.
¿El futuro a mediano plazo? Ni demasiado bueno ni demasiado malo.
El mundo se ha normalizado y está creciendo. Se evitó la crisis. Aunque con medidas extremas.
Puede decirse que el mundo crece... pero con respirador artificial.
El desafío ahora son las políticas de salida. Y concretamente, Europa: España, Italia, Grecia, Irlanda, Portugal.
La Argentina está enredada en la incertidumbre política. “Es como un tren fantasma”... ¡nos aguarda una sorpresa en cada curva! Pero sigue creciendo. Sin peligro inminente de crisis.
Problemas argentinos: inflación, fisco y deuda.
El mundo crece pero va a desacelerarse. Hoy vemos una fuerte baja en las tasas de interés, expansión fiscal e intervención directa de los bancos centrales en el crédito, porque los mercados de crédito dejaron de funcionar.
Esta situación internacional no es sustentable. Hay un largo camino entonces para la suba de tasas. Lo que podría frenar el crecimiento.
En el mundo aumenta el riesgo de inflación, aunque a mediano plazo. Hay altísimos niveles de deuda: la de USA alcanza al 92%.
Grecia es un problema de muy difícil resolución. El mundo no está preparado hoy para tolerar un default. Por eso es previsible que “se tire la pelota hacia adelante”. Claro que eso no es solución...
El desafío internacional: cómo y cuándo van a desandarse las políticas expansivas.
Europa está muy débil.
Argentina se beneficia del hecho de que, con bajas tasas internacionales, hay mucha plata en el mundo que no sabe a dónde ir. Tenemos “viento de cola” y Brasil “sigue de fiesta”.
El regreso de los capitales a la Argentina ha traído mucha tranquilidad financiera. Los depósitos están creciendo, lo mismo que el crédito, que va mayormente al consumo.
Las tasas de interés argentinas están por debajo de las de Brasil. ¡Pero Argentina tiene una inflación cinco veces superior!
Con tasas tan bajas e inflación alta, en la Argentina el que ahorra pierde.
Hay una liquidez fenomenal, el dólar permanece estable. Si no ahorra, la gente consume. Y ese consumo realimenta a la inflación.
Hoy tenemos el mismo tipo de cambio que en agosto del año pasado.
Y se viene un período de gran oferta de dólares. Difícilmente el dólar se deprecie por encima de $ 4,20 hacia fines de año. Es previsible entonces un retorno de las discusiones en torno al tipo de cambio.
La inflación viene subiendo. Rondaría el 25%, Tal nivel inflacionario, si bien es sostenible, resulta peligroso.
Es necesario establecer frenos a las políticas monetaria y fiscal.
La deuda argentina representa alrededor del 30% de su PBI. Nuestro país no tiene problemas de deuda. Pero sí los tiene de acceso al crédito.
¿El futuro?
Ni demasiado bueno ni demasiado malo...

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