3º Congreso Filial Rosario

Miércoles 30 de Junio | Filial Rosario | 2010

Tema: "Los dilemas estratégicos de la Argentina"
Disertantes:
EDUARDO FIDANZA
MIGUEL KIGUEL
CARLOS PAGNI

Conceptos de MARTÍN RAMOS, Presidente del IAEF

El mundo presenta hoy una gran oportunidad, en especial para los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), cuyas economías representan una cuarta parte del PBI mundial –señaló Martín Ramos, en la Ceremonia Inaugural.
En ese contexto, es también enorme la oportunidad que se abre para Argentina. Para aprovecharla integralmente, algunos factores deberían ser corregidos, como la revaluación del dólar y una altísima presión tributaria.
La operación del canje de deuda, que ronda el 67%, ha sido muy saludable. Cabe ahora esperar un cierre de las negociaciones con el Club de París, para obtener mejores condiciones de evaluación del riesgo y el libre acceso al crédito internacional.

EDUARDO FIDANZA

El pulso del humor social fue tomado por la consultora Poliarquía, revelando que hoy predominan los optimistas por sobre los pesimistas.
“El gobierno está recuperándose en la evaluación de la gente –de un 54% de rechazo, pasó al 38%-, aunque es una recuperación incipiente” –subrayó Eduardo Fidanza.
¿Cuáles son los mayores problemas, en la percepción de los consultados? La inseguridad y, en segundo lugar, los problemas económicos.
Se verifica además una deslegitimación de los dirigentes políticos en general, no sólo del oficialismo.
No hay expectativas de alta inflación, pese a que la inflación es percibida como un problema. También crece la percepción de que el desempleo se está reduciendo y de que los bajos salarios estarían corrigiéndose al alza.
Hay mayor aprobación hacia la imagen y la gestión de la presidenta, que supera en imagen a la de Néstor Kirchner, en 3 o 4 puntos. Sin embargo no ha logrado aún recuperar el apoyo mayoritario con el que contaba al momento de ser elegida y hasta que estalló la crisis con el campo. Hay que recordar que la imagen de Cristina Kirchner había caído de un 56% de aprobación a sólo 20%. Hoy estaría en 31%.
En cuanto a los dirigentes de la oposición, desde fines de 1999 crece la valoración de Ricardo Alfonsín. Hereda el prestigio de su padre y, además, gana internas partidarias.
Cobos, en cambio, experimenta una caída constante en los últimos meses.
Hay un estancamiento general en la imagen de los dirigentes, excepto el ya citado Alfonsín y “Pino” Solanas. Una figura emergente en la apreciación es la de Sergio Massa, en tanto la aprobación a Daniel Scioli se mantiene.
Mauricio Macri recuperó su imagen en los últimos meses. La de Reuteman está bajando, en tanto Binner y Sanz, en cambio, son aún poco conocidos.
Otra imagen que declina es de De Narváez.
¿Qué modelo de sociedad prefiere hoy la gente? Estamos en la década estatista, la gente opta por un Estado protector, benefactor.
El foco de las preocupaciones de la gente está puesto en lo social y económico, no en lo político e institucional. Predomina el reclamo de mayor justicia social.
En cuanto al color político de la administración que surja de los comicios de 2011, es mayor la cantidad de argentinos que prefieren que ese gobierno sea peronista. Preocupa, en general, la gobernabilidad.
Durante 2010 se verifica un constante ascenso en la intención de voto a Néstor Kirchner, en tanto cae la intención de voto a Cleto Cobos.
Aunque en el “top mind” de los argentinos, los candidatos presidenciables serían Macri y Duhalde.
En cuanto a Alfonsín, la gente no lo ve como presidenciable. Y Néstor Kirchner, si ganara, debería ir a una segunda vuelta que, en la opinión de la mayoría de los consultados, perdería.
Un dato: el PJ disidente no tiene aún candidatos.
La provincia de Santa Fe está mejor evaluada, en la opinión general, que las provincias de Buenos Aires y Córdoba, e incluso que la propia Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El escenario probable –en opinión de Eduardo Fidanza- es que llegaremos a las elecciones de 2011 con crecimiento e inflación. La esperanza mayoritaria es que exista una continuidad institucional entre las administraciones saliente y entrante. Que el próximo gobierno no sea, como ha sucedido históricamente durante décadas en la Argentina, “refundacional”.

MIGUEL KIGUEL

Hoy la economía está “complicada de entender” –dijo Kiguel. En Argentina, estamos cada vez más cerca de que la inflación empiece a generar problemas.
En lo internacional, parece no haber conciencia de los riesgos que enfrenta el mundo. Sobre todo en Europa.
Los llamados PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) enfrentan una situación muy compleja y todo hace suponer que se encaminan hacia una larga recesión.
Sin embargo, el riesgo de pánico financiero es bajo. Parece haber consenso en que ahora la crisis no alcanzaría los grados de severidad del 2008.
En Argentina, la economía crecería en 2010 como piso un 6%. Sorprendente.
El mayor problema es la inflación. El tipo de cambio está a mitad del camino que recorre la inflación, que iría hacia un 2% mensual.
Todo esto, con tasas de interés que no superan el 10%, en tanto los precios crecen al 25%.
“Lo mejor de la fiesta” lo estamos viviendo ahora –advirtió el orador.
China e India “siguen creciendo a tasas chinas”.
La inflación en el mundo es muy baja.
Todos los países centrales tienen enormes déficits fiscales: ek promedio es del 11% de sus PBI, mientras en Argentina en 2001 era de “sólo” 4%.
Estos países tienen además una enorme proporción de deuda en relación a sus PBI.
Para Kiguel, esta situación no tiene salida. A menos que se rompa alguna regla. O que el euro se destroce. Algo que ni Alemania ni Francia tolerarían.
Tan compleja es la situación europea que, para Kiguel, la salida de Grecia sólo puede pensarse saliendo del euro. ¿Tal vez con una “pesificación asimétrica”?, se preguntó con ironía.
La crisis griega va a terminar mal. Pero si cae Grecia, arrastra a todos. ¿Cómo impactaría globalmente? Cuanto más se demore la caída de Grecia, menor sería el impacto.
La deuda europea supera, en promedio, el 100% del PBI. Una situación que sólo puede desembocar en fuerte inflación o... ¿default? “Creo que será inflación”, señaló Kiguel: “es el camino menos costoso”.
La crisis no ha afectado a nuestros principales mercados. La soja sigue teniendo un precio sostenido y alto.
El riesgo país de nuestros vecinos está, en casi todos los casos, por debajo del de Argentina. Y es que en el caso local lo que pesa es el “prontuario” de nuestros incumplimientos.
La tasa de interés local es extremadamente baja: es la misma que a comienzos de 2007, como si la inflación criolla no hubiera existido, por lo que cabe esperar que este diferencial provoque “ruido” en el curso de 2011. Por ahora, una enorme liquidez y un dólar planchado logran que la tasa de interés no se mueva.
Pero nadie está esperando que el dólar se dispare –dijo Kiguel. Pese a que tampoco nadie quiere pagar costo alguno por reducir la inflación. “No he visto hasta ahora en el gobierno ni una sola medida en tal sentido (anti-inflacionaria)”.
La Argentina no tiene hoy un problema con su deuda pública. Pero sí tenemos un problema de acceso al crédito.
Los ingresos fiscales crecen 40%, no hay problema fiscal importante a la vista. Si bien por ahora el canje exitoso no se refleja en una disminución del riesgo país.
En síntesis: Argentina viene bien. Este año crece al 6% y en 2011 crecería entre 3,5 y 4%. En tanto el desempleo llega a sus niveles más bajos: 8,5%.
Los problemas para crecer de modo sostenido y alto son los ya señalados: no hay espacio para crecer a tasas más altas.

CARLOS PAGNI

La política está en crisis desde 2001. Y las persistentes desviaciones que se observan desde entonces hacen temer que esa crisis se haya vuelto crónica –advirtió Carlos Pagni.
No sólo se trata del oficialismo, sino que esa crisis se manifiesta con toda claridad también en la oposición. La política argentina es hoy una aventura incierta. ¡El PRO, por ejemplo, hasta carece de sede partidaria! ¡Elisa Carrió quiere superar a Pedro de Mendoza y ya va por la tercera “fundación” de su partido...!
Enfrentamos una disolución de la organización partidaria. El 90% de las declaraciones públicas de los dirigentes políticos se centra en hablar de ellos mismos. No son discursos políticos.
La sociedad argentina, por lo que manifiestan las conductas de sus dirigentes, ha perdido la capacidad de pactar, de negociar, de mediar. El que quiere algo va y lo toma. Ya se trata de un puente, de una ruta o de un bien privado.
Los Kirchner no son los inventores de este modo de “hacer política”: son, en todo caso, el emergente de una situación preexistente.
Un caso a destacar, en medio del desconcierto, es el proceso que atraviesa hoy la UCR, un partido que estuvo al borde de su disolución tras la crisis de 2001 y que hoy se reconstruye. ¡Parece Terminator! La incógnita a develarse en las próximas elecciones es si esa reconstrucción se traducirá en mayor consistencia política.
Existe una clara alianza entre los sectores subsidiados de la provincia de Buenos Aires con el gobierno nacional. En tal sentido, Kirchner es un discípulo aventajado de los métodos implementados antes por Duhalde. Y esta alianza social es la que hoy configura la economía.
Las elecciones de renovación parlamentaria de junio de 2009 no consagraron a una mayoría sobre otra, sino que la mayoría del FPV cedió ante “un régimen de minorías” dispersas que no atina a ponerle rumbo al barco.
En el oficialismo, Kirchner le complica la vida a la izquierda no oficialista, asociándose con grupos sociales, de derechos humanos, etc. Por otra parte, el vínculo entre los gobernadores e intendentes peronistas con los Kirchner es “cada vez más fiscal”, más dependiente de las remesas de dinero enviadas.
El único argumento que permite unir a una oposición fragmentada es la defensa de las instituciones.
El de Cristina Fernández es “un gobierno fuerte pero con mala imagen”. De esa mala imagen, el gobierno culpa a los medios, y particularmente a “Clarín”. Sin reparar en costos, ya que en esa lucha “el gran pato lo paga el gobierno”: hasta la radio o la emisora de TV más remota levanta noticias de TN para informar a sus audiencias.
A Kirchner lo corre el tiempo para lograr su recuperación ante el electorado, ya que su imagen “pone al peronismo en el peor de los mundos: sus dirigentes no pueden ignorarlo, pese a que saben que los lleva a la derrota”.
Cualquier gobierno se recupera, pese a sus errores, cuando no hay política. Ésta es la lógica de un país desequilibrado.
Kirchner está construyendo hoy su propia derrota –dijo Pagni: se repliega sobre su propia identidad hasta convertirse en una caricatura de sí mismo”.
Frente a un gobierno que “el 60% de los argentinos no aguanta más, quieren quitárselo de encima”, la oposición “se achancha”.
Esto es grave, porque la sociedad argentina tiene una clara tendencia a “quitarse de encima” a los gobernantes que ella misma eligió. Puede decirse que los argentinos “votan con el espejo retrovisor”.
Y ésta es la gran diferencia entre el Bicentenario y el Centenario. En 1910 había un rumbo, una vocación de crecer y llegar a ser una gran nación. Hoy, en 2010, “da la impresión de que estamos hartos de nosotros mismos”.

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