Desayuno de Socios

Jueves 27 de Mayo | Buenos Aires | 2010

Expositores: Rubén Vales y Alfredo Gutiérrez Girault.
Orador invitado: Enrique Blasco Garma.
Con la coordinación y moderación de Ernesto Rey.

El balance de pagos, elaborado por el Indec, y el balance cambiario, que elabora el Banco Central, tienen una estructura parecida. Pero la captación de los datos es totalmente distinta.
El balance de pagos se elabora sobre la base devengada. Y el balance cambiario, sobre la base caja.
En 2008 vemos u$s 18.000 millones de saldos positivo en la cuenta mercancías. Y una cifra similar en la cuenta capital y financiera. Eso ha generado que la variación de reservas internacionales fuera nula.
En 2009, con valores mucho más reducidos, la cuenta corriente disminuyó en u$s 6.000 millones, fundamentalmente por la caída en los cobros por exportación (por la sequía), y también menores valores en pago de importaciones, por el menor nivel de actividad.
Tenemos entonces un saldo positivo entre la cuenta corriente cambiaria y la capital y financiera, lo que ha permitido un incremento de las reservas internacionales.
Pueden coexistir entonces un aumento en las reservas –que es un factor positivo- pese a los u$s 14.000 millones de saldo negativo en la cuenta de formación de activos externos.
En el primer trimestre de 2010 ha habido un fuerte aumento del pago por importaciones.
La cuenta mercancías presenta resultados inferiores a los del primer trimestre de 2009, en tanto la formación de activos externos presenta un salto importante. Todo lo cual ha generado una disminución de reservas internacionales en el primer trimestre.
Los datos de exportaciones de abril muestran un salto importante. Claro que hay que computar una huelga importante en el puerto de Rosario. De no haber existido esa huelga, los valores de marzo habrían sido mayores y los de abril, inferiores.
En abril tenemos un incremento de exportaciones cercano al 20%. Las importaciones ya habían dado un salto importante en marzo, que se repite en abril.
En valores absolutos, exportaciones menos importaciones han generado u$s 1.900 millones de saldo comercial.
El crecimiento de abril proviene básicamente de productos primarios y de manufacturas industriales. Los productos primarios crecieron, en valor, 50% interanual.
Pero ese 50% se debió a un crecimiento del 40% en volúmenes. Lo mismo pasa en manufacturas de origen industrial –básicamente, autos a Brasil.
En el contexto internacional actual no cabría esperar aumentos de precios. A lo sumo, estabilidad o una leve baja. Y en volúmenes, el crecimiento de las exportaciones de MOI fue muy bajo en abril.
El relevamiento de expectativas del mercado, hecho por el Banco Central a través de calificadas consultoras, prevé exportaciones por u$s 25.000 millones e importaciones por u$s 50.000 millones, en el proceso de recuperación del nivel de actividad, que dejaría un saldo comercial inferior en u$s 1.600 millones al del año anterior.
La duda: el tema de la salida de capitales.
La clave, difícil de prever, es si la salida de capitales no genera otro salto.
El déficit fiscal europeo no es nuevo.
Hay toda una historia de déficits importantes.
Las reglas de Maastricht intentaron limitar esos desequilibrios. Decía que los países comunitarios no podían superar el 3% de déficit ni el 60% de la relación deuda/PBI.
Hoy esas relaciones están rebalsadas en la mayoría de los países.
Otras restricciones de Maastrich eran las tasas de interés, que pretendían una convergencia en políticas monetarias y fiscales. Y lo mismo sucedía con la tasa de inflación.
¿Cómo financiaron los PIGS sus déficits históricos? Con inflación y deuda.
La inflación de Grecia en los ´80 fue 20% anual. Quintuplicaba a sus socios europeos.
Son pocos los países que tienen números razonables.
Esto no aparece de golpe: tiene raíces fuertes en la historia.
¿Cuál era la ganancia de acceder al “club” europeo? Para los países grandes se trataba de consolidar un proyecto político importante.
Para los países chicos, la ganancia es la compra de reputación. Implicaba acceso a los mercados de capitales, tasas de interés menores, etc.
La teoría económica decía que, cuando se unen, los países más chicos convergen al PBI per cápita de los más grandes. Eso funcionaba.
La expectativa era que el crecimiento ayudara a licuar los problemas fiscales.
En 2010, el FMI prevé situaciones de crecimiento negativo para España, Irlanda, Portugal, Grecia...
Si bien el euro es el mismo, la relación de costos laborales entre los socios “es otra historia”.
Mientras Italia se ha apreciado muy fuertemente, lo mismo que España. Grecia, Irlanda y Portugal no se apreciaron tanto. Pero el problema es que Alemania se depreció. Porque ganó en productividad, respecto de sus principales socios comerciales.
Hay un problema muy fuerte de productividad en Europa, en los países afectados.
Europa tiene “animales distintos”.
Alemania tiene una tendencia fuerte al superávit. Francia, nivelada en el medio. Y muy abajo, los países en crisis.
Hay un desbalance de ahorro entre Alemania y el resto de los países, excepto Francia.
La salida depende de cómo se produzca el rebalanceo de ahorros.
El crecimiento salarial en España duplica al de Alemania. En tanto la productividad alemana es 7 a 8% superior a la de España e Italia.
Europa tiene un problema de competitividad extrarregional e intrarregional. El primero se resuelve devaluando el euro. El segundo, no.
Si el euro se deprecia para “salvar” a los países marginales, Alemania se perjudica seriamente.
El mundo va hacia una situación de rebalanceo de ahorros, o sea, de cuentas corrientes.
La solución no pasa porque Estados Unidos revalúe rápida e intensamente contra el euro. El déficit de cuenta corriente hoy es el doble del de 1995: todavía no están dadas las condiciones para que Estados Unidos inicie un proceso de revaluación sostenida.
Por eso es importante el rol de los países asiáticos.
Una suba en el ahorro europeo y una reducción del mismo en los países no europeos permitiría una salida más armónica de la actual situación.
Las rentabilidades de las empresas europeas serán diferentes, según se trate de las casas matrices o de las subsidiarias. De pronto, las subsidiarias van a ayudar a sus casas matrices.
La política del Banco central europeo tiene que ser más bien laxa. Porque son los fiscos los que están contrayendo.
Será una manera de mitigar el impacto de esos déficits.
La estrategia implícita de la política económica argentina es bombear gasto público y moneda. El gasto sigue creciendo al 35%. Aunque los ingresos se han recuperado.
En abril el BCRA compró unos u$s 1.000 millones en abril y unos u$s 1.200 millones en mayo. El sector externo se ha vuelto expansivo, la cantidad de dinero está creciendo al 2,5% mensual (depósitos) y el crédito al sector privado está creciendo.
Hay un momento estacional de menores tensiones inflacionarias: del 2,5% mensual en el primer trimestre al 1,5% o algo más en el segundo trimestre.
¿Qué va a pasar en el tercer y cuarto trimestre? No olvidar que se aproxima una campaña electoral.
Si se fortalece el dólar y se debilita el euro, ¿dónde estamos con nuestro tipo de cambio?
Estamos todavía cómodos respecto de la convertibilidad.
Con estos tipos de cambio, “a diciembre llegamos”. Claro que si la inflación sube al 35% en 2011 y el valor del dólar no se modifica sustancialmente, estaremos aproximándonos peligrosamente a los números de la década del ´90.
Gasto público: representa 47% del PBI. Estamos en el doble de la década del ´90. Y cuatro veces por encima del período 2002/06.
Un anclaje del tipo de cambio –con los aumentos salariales- presenta problemas: tensiones sectoriales.
Represiones comerciales de los socios afectados son previsibles: China, Brasil, Unión Europea.
Otro riesgo es errarle a la secuencia de la política fiscal y monetaria.
Entramos en un proceso preelectoral, que siempre han sido proclives a un cambio de cartera.

Orador invitado: ENRIQUE BLASCO GARMA

Todo lo que sucede tiene que ver con instituciones...
Éstas tienen que ver con la manera en que se toman las decisiones en una sociedad. Somos hombres libres. Si no ejercemos esa libertad es porque falla lo institucional.
Iluminados y sabihondos es lo que abunda. Pero la creación de valor depende de nuestras decisiones. Y de cómo lo que hacemos nosotros se coordine con lo que hacen los otros. Las decisiones que tome cada uno depende de las que tome el resto de la gente. Para esa coordinación están las instituciones.
Datos de 2008: el 20% de la población mundial vive en países que generan el 80% del PBI mundial.
Ese 20% tiene un ingreso promedio anual de u$s 34.800. En contraste, el 80% restante –que genera el 20% del PBI- tiene un ingreso anual de u$s 2.600 por habitante.
Algo pasa...
Estas diferencias coinciden con divisiones políticas. Esto muestra la incidencia de las instituciones: el valor de las decisiones.
El mismo trabajo en un país avanzado produce diez veces más que en un país rezagado.
En la zona más rica, los valores extremos son menos extremos que en las zonas más pobres. Argentina está en este segundo grupo de países.
Países que no dan suficiente valor a los derechos de propiedad individuales... son más pobres.
Cada uno de nosotros tiene muy poca información para decidir. Está sesgada y es discrepante. No actuamos sólo en función de lo racional, inciden los sentimientos, etc.
Desconocemos los actos de los demás. Y sus consecuencias. Muchas veces entendemos cosas distintas en un mismo convenio: es humano que eso suceda. Nos equivocamos permanentemente. No es fácil transmitir los datos que queremos transmitir.
Con tanta ignorancia, ¿cómo superamos esas limitaciones?
Dos caminos extremos: uno, la autosuficiencia, vivir con lo nuestro. Es un camino de pobreza. Porque la mayor parte de nosotros no sabe cómo producir aquello que necesitamos o queremos.
El otro camino extremo es especializarse y competir.
Un premio Nobel, por ejemplo, sabe mucho de un solo tema.
Esto de especializarse y competir requiere libertad. Ausencia de escollos innecesarios.
El sistema de libertad forma un sistema social similar a una supercomputadora integrada por miles de millones de computadoras personales.
Claro que el producto de ese sistema social dependerá del “software institucional” que utilice. La diferencia en el nivel de prosperidad depende de ese software.
El derecho de propiedad fija o determina la capacidad de decisión de las personas. Y los incentivos. Por eso funciona mejor la empresa privada, mucho más focalizada en el cliente y en el bienestar de sus miembros.
Generar riqueza en una sociedad tiene que ver con la coordinación de actividades. La capacidad de producción depende de las instituciones: no hay nada que “esté dado”.
Un ejemplo, el año 2002 en Argentina: no cayó una bomba atómica, no tuvimos mal tiempo... ¡tomamos malas decisiones!
Lo que decidimos en conjunto tuvo esas consecuencias.
Siempre tratamos de superar conflictos. Pero al mismo tiempo generamos valores, ventajas.
El sistema institucional trata de usar las habilidades individuales para atender los deseos del conjunto.
En la medida en que los compromisos sean creíbles aumenta el crédito. Y podremos hacer más cosas. Si pensamos que el resto de la gente no cumplirá con sus compromisos, reducimos nuestras actividades.
Transacciones: son un reconocimiento recíproco de derechos. Permanentemente estamos realizando transacciones, que generan ventajas mutuas y beneficios. Y van construyendo un orden institucional.
Si sólo dos personas pactamos obedecer a las luces rojas o verdes en el tránsito, no sirve de mucho. Porque los que transitan por calles y rutas suman millones...
El convenio sirve cuando se extiende a todos. Esto muestra cómo el orden institucional afecta a las decisiones. Lo mismo sucede con el derecho de propiedad.
La ventaja del orden institucional es que el resto acepta las decisiones. En los países menos avanzados, la propiedad es más débil: los registros funcionan peor, la justicia demora en actuar o no lo hace. Y así vemos casas tomadas, piqueteros, niveles crecientes de delito.
Una sociedad que, por las razones que sea, tolera que gente violenta tome propiedades o vidas ajenas, no tiene posibilidad de construir mucha riqueza.
Aceptar las normas facilita los acuerdos: nadie discute el uso del sistema métrico decimal, por ejemplo. Ese es un avance institucional.
Lo mismo, establecer un sistema de pagos. Que dio origen a las monedas, al sistema financiero, que facilita los intercambios, o sea, los negocios.
En los negocios, que son intercambios voluntarios, todos ganan. Es algo que a la gente le cuesta entender. Cuando todas las partes ganan, se crea valor.
Limitar el comercio es expropiar la capacidad de decidir. No puede ser decidido por un funcionario.
A nadie hemos elegido para que nos impida comprar aquello que deseamos y a quien queramos.
La mente se maneja con reglas. Y también, en consecuencia, la sociedad. Todo lo que hacemos necesita de reglas.
Las sociedades rezagadas tienen reglas particulares, variables... lo que genera incertidumbre.
La política debería generalizar las reglas en función de la necesidad de la gente. En vez de conformar a las grandes mayorías, generamos negocios que benefician sólo a algunos.
Las naciones son pobres porque tienen falta de conocimiento. Porque tienen instituciones que no están funcionando bien. Porque toman malas decisiones.
El éxito requiere cambiar el “software” institucional.
Las instituciones definen los derechos de propiedad individual. Facilitan y valorizan las transacciones. Informan alternativas y consecuencias de las decisiones, acotan la incertidumbre.

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