Desayuno de Socios

Jueves 28 de Julio | Buenos Aires | 2011

Expositor: Dr. Rubén Vales.
Orador invitado: Alieto Guadagni
“Otra escuela para el futuro”

Coordinado por Ernesto Rey

Hagamos un repaso de la balanza comercial argentina. En los primeros seis meses, exportaciones creciendo al 25% e importaciones al 38%. El saldo, de 5.800 millones de dólares, es inferior en 1.500 millones de dólares al que habíamos tenido en igual período de 2010.
Las expectativas para todo el año, medidas por el Banco Central, revelan 81.000 millones de dólares y 72.000 millones de dólares de importaciones. Si se cumple ese pronóstico, tendríamos 2.300 millones de dólares menos que el año pasado.
Hay correlación entre balanza comercial, el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos y la dilución del saldo comercial en el tiempo.
Desde comienzos de 2009 hay una suba muy grande de importaciones. La elasticidad importaciones/Producto era muy elevada en los períodos de auge, aunque hay cuellos de botella en el sector industrial. En un contexto de apreciación del tipo de cambio, que es un incentivo a las importaciones.
De 40.000 millones de dólares exportados, dos tercios provienen de manufacturas de origen agropecuario y de origen industrial. En importaciones, los 10.000 millones son en su mayoría insumos para la producción local.
En la balanza energética, entramos en déficit de 1.200 millones de dólares –incluye solamente un par de meses fríos.
En exportaciones, MERCOSUR aporta la cuarta parte, luego la Unión Europea y luego China, India, Japón, Corea y Sudeste asiático.
En importaciones, provienen principalmente de los tres grupos mencionados, al que se agrega el Nafta.
¿De dónde vienen los dólares comerciales? Entran de un grupo de países o regiones desde las cuales no importamos prácticamente nada. De Chile, Medio Oriente, Resto ALADI…
Con Brasil, de 8.000 millones de exportaciones, 5.400 corresponden a manufacturas industriales. En importaciones predominan bienes intermedios. Tenemos un saldo negativo de 1.800 millones de dólares en el semestre: 700 millones más que en el primer semestre del año pasado.
Exportamos a Brasil el 21% de nuestras exportaciones totales, frente a 30% que importamos.
Hay un proceso de apreciación cambiaria. Hoy estamos en 1,22. Si siguiéramos el índice oficial de precios, estaríamos en 1,49.

ALIETO GUADAGNI

A mediados de los ´90 había una gran discusión entre los economistas, entre crecimiento y equidad distributiva. Ya quedaba claro entonces que la acumulación de capital humano (la educación) contribuye al crecimiento. El capital humano es más importante que los recursos naturales.
Hoy la educación secundaria es la llave para salir de la pobreza. Cada vez se requiere mayor capacitación de la población activa.
No hay muchos jugadores de fútbol –que pueden ser ricos sin educarse.
En Argentina tenemos una fuerte participación de la educación privada. En el primario, un cuarto; en el secundario, un tercio y en el universitario casi 30%. Pero si en Buenos Aires van a escuela privada el 50% de los alumnos, en Formosa va el 10%. La escuela privada está concentrada en las grandes ciudades –Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Es muy débil en el interior profundo.
Es la primera vez en la historia –desde 2002- que cae la matrícula en la escuela estatal. La gran pregunta es por qué se van de la escuela pública. Y no son clase media sino los estratos pobres los que se van.
La Asignación Universal se le niega a los alumnos de escuelas privadas. Aunque ahora se está corrigiendo.
Apenas 8% de jóvenes en el sector alto ni estudia ni trabaja. Pero en el sector bajo es uno de cada tres. En Perú o en Bolivia esto es menos de la mitad: las culturas quechua y aymara son culturas de trabajo.
Por cada 100 chicos en primaria estatal quedan 40 en el último año del secundario. En la privada hay el doble. Queda claro ahí el sistema educativo, totalmente fracturado, en calidad y en acceso.
Y la disparidad se duplica o triplica cuando salimos de Buenos Aires.
El capital humano de los inmigrantes del NOA y NEA al GBA es inferior al de los bolivianos y peruanos.
En Argentina apenas 43% de los jóvenes termina la escuela secundaria. Contra 70% en Perú y Chile. Esto, en un país que en las tres primeras décadas del siglo pasado lideraba las cifras en calidad y en cantidad.
¿Es tema de plata? No.
La coparticipación por habitante en Santa Cruz es de $ 9.200 por año; la de Salta, $ 3.978. ¡Y ambas provincias tienen el mismo nivel educativo estatal! No es un problema de plata…
La ley de financiamiento educativo decía que el 30% de los chicos tenía que estar en jornada extendida –en escuelas estatales. ¡El promedio nacional es 5,9%!
Lo grave es que a nadie le interesa que no se haya cumplido. Para repartir la plata, todos se anotan. Chile tiene al 100% de los chicos en jornada extendida, en escuelas públicas y privadas.
Sólo la ciudad de Buenos Aires tiene 44% de los chicos en jornada extendida. Santa Fe tiene apenas 2,6% de chicos en jornada extendida.
En total, en el país, el 75% de los chicos queda afuera de la jornada extendida. Es una situación que será muy difícil revertir.
En la última evaluación de calidad –en 2009, datos del Ministerio de Educación-: el 36% de los chicos de sexto grado no sabe matemática. Este porcentaje se reduce al 8% en escuelas privadas. Y crece al 52% en escuelas estatales. ¿Quiénes van a ser los líderes del futuro?
Las diferencias son abismales.
La principal variable explicativa del nivel de los chicos es el nivel cultural de los padres. Un padre culto, aunque pobre, puede transmitir valores que omite un padre rico frívolo.
El 45% de los alumnos que terminan la secundaria no saben matemática. Pero en las privadas el porcentaje cae al 17%. En provincias pobres –Catamarca, La Rioja, Formosa-, sube al 80%. Y en el GBA, el 55%.
La prueba Pisa muestra que la Argentina es el país de América latina con la mayor desigualdad distributiva. Es el país con mayor diferencia de conocimiento entre ricos y pobres.
Después de China y Corea, los primeros en la prueba Pisa son Chile, Uruguay, México… en el lugar 52 está Colombia; en el 53 está Brasil y en el 58… Argentina. Sobre 65 países estamos en el lugar 58. Es el país del mundo que más retrocedió desde el año 2000.
¿Supieron ustedes de alguna interpelación al ministro de Educación en el Parlamento?
También la prueba Pisa mide disciplina en el aula y relación maestro/alumno: ¡sobre 65, estamos en el lugar 65!
En enseñanza primaria, Cuba siempre fue imbatible. Argentina era segunda. Hoy está ya en el octavo o noveno lugar: detrás de Chile, de Bolivia, de Perú, de Colombia, de México.
La provincia de Buenos Aires, de ser la segunda, está hoy en el lugar 23. Su sistema educativo colapsó.

Tenemos apenas 14% de nuestra población graduada en la universidad. Nuestra matrícula está anclada en el siglo 19. Las carreras de ciencia y tecnología están postergadas.
Argentina tiene muchísimos estudiantes universitarios y muy pocos graduados. Es un caso notable.
En la universidad privada ingresan hoy 34 de cada 100 en la pública. Contra 18 de hace una década. En la universidad privada se gradúa el 46%. En la estatal, el 23%.
Córdoba gradúa 44%, la UBA 24%. Salta, menos de 3%. ¿Las autoridades de Salta reciben el presupuesto, a quién le rinden cuenta? En 2004 ingresaron 5000 alumnos y se recibieron 133. En Formosa, algo similar.
Ningún pobre de Salta irá nunca a la universidad. Porque no terminan la secundaria.
Hay universidades –sobre todo la de Córdoba- que tiene un buen récord.
El gobierno pone 14.000 millones de pesos por año en la universidad pública. Sobran abogados y faltan títulos técnicos. Aquí tenemos un problema: hay un anclaje en el pasado.
Un graduado universitario le cuesta al Estado alrededor de 40 mil dólares en ciudades y provincias centrales. Pero en Salta le cuesta más de 300 mil dólares.
En todos los países importantes, el Estado toma un gran examen a la finalización del ciclo secundario, que se constituye en la valla para acceder a la universidad pública o privada. Sin ese certificado no se puede ingresar: lo tienen Brasil, Chile… ¡y Cuba! Todos tienen lengua y matemática. Quien no lo aprueba no puede ir a la universidad.
La difusión de resultados de esta clase de exámenes está absolutamente prohibida en la Argentina. Algo que es común –su difusión- en países como Brasil, Chile o México.
Mientras en otros países, los estudiantes secundarios preparan el examen de ingreso a las universidades, los estudiantes secundarios argentinos preparan… ¡sus viajes de egresados!
No hay distribución final del ingreso si no se forma y se distribuye equitativamente el capital humano.
De cada 100 chicos que entran a primer grado, 75 van a la escuela pública y 25 a la privada. Van a recibir un título universitario apenas 14. De esos 14, diez universitarios provendrán de la escuela privada y sólo cuatro de la pública.
De los chicos que entran en la escuela privada, van a terminar la universidad el 40%. De los que ingresan a la escuela pública, sólo el 5%.
Todo discurso sobre la igualdad se deshace ante estos datos.

 

Sede Central:
Filial Córdoba:
Filial Rosario:
Filial Mendoza:
Filial Tucumán:

Fase Comunicacional