Ciclo de Análisis Económico, Social y Político

Jueves 14 de Junio | Buenos Aires | 2012

Expositores: Ricardo Arriazu y Ernesto Sanz

Ricardo Arriazu

El problema argentino ya no es económico sino político.
Cuando la gente tiene miedo al porvenir, deja de gastar.
En Europa, la gente compra bonos del Tesoro de los Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.
Cuando la tasa de interés baja, significa que los bonos están subiendo, que está cayendo la actividad internacional y se está revaluando el dólar. Es el miedo que tiene el mundo.
El mundo tiene los ojos puestos en Europa. En lo que va del año, el dólar se ha apreciado 3% contra el promedio de las monedas. Y las materias primas, cayendo.
Europa tiene una crisis de confianza fenomenal.
El envejecimiento es el principal problema económico del mundo: se transforma en una crisis de solvencia bancaria.
A nivel mundial, esto se refleja en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Que nada tiene que ver con el mercado de cambios.
Se necesita que los acreedores financien a los deudores.
La gente no entiende que no se protege a los banqueros sino a la economía.
Pareciera haber una argentinización política en Europa: la cantidad de estupideces que se dice es notable.
Pese a sus conflictos internos, China va a seguir creciendo.
El PBI mundial crece al 2%.
Los países emergentes crecen al triple de los desarrollados, lo que seguirá sucediendo.
América latina experimenta el mayor crecimiento de la historia. Con algunas excepciones… cayó la tasa de inflación. Bajamos la deuda, lo que revela que la posibilidad de crisis masiva en América latina es escasa.
Brasil creció menos que Argentina. Pero redujeron vulnerabilidades y, en términos de dólar, crecieron más.
La producción petrolera de Estados Unidos está subiendo. Y muy fuerte. Se calcula hoy que Estados Unidos se va a convertir en exportador neto de hidrocarburos, en apenas cinco años.
¡Argentina tendría reservas equivalentes a 520 años de consumo de gas!
No hay dudas de que se trata de una riqueza fenomenal.

Tarde o temprano, hay que ajustar. Como no se pueden bajar los salarios nominales, se ajusta por inflación. Y la manera en que se hizo históricamente es a través del tipo de cambio.
Pero no es tan sencillo: una cosa es ajustar con 26% de desempleo y bajo poder sindical, y otra con mínimo desempleo y mucho poder sindical.
Si hoy salta el tipo de cambio, al día siguiente los sindicatos exigen aumento de salarios. Lamentablemente, el salto se va a dar pero luego de que se debilite la economía. Y que vaya produciendo efecto en el desempleo.

Crece el déficit fiscal.
Se intentó bajar los subsidios, pero siguen subiendo.
Los gastos están subiendo 25 a 28%.
El crecimiento sería de -1 a -2%. La base de apoyo al gobierno empezaría a ceder.
Si no sale Vaca Muerta, me temo que van a sacarle el dinero a los que no votan por el gobierno, para dársela a los que lo votan.

Ernesto Sanz

Argentina no logra resolver la ecuación economía/política. Otros países lo resolvieron hace mucho, logrando que economía y política marchen de la mano. Pero Argentina vuelve a mostrar esa falta de relación virtuosa, con el riesgo de recaer en sucesos tan frecuentes en nuestra historia.
En demasiadas oportunidades, la economía se llevó puesta a la política: 1989… 2001…

Hoy estamos más cerca de que sea la política la que “se lleve puesta” a la economía.
Si hay un problema de fondo es no haber podido resolver la tensión entre generación de riqueza y su distribución.
Algunos no pueden hacerlo porque se ubican en alguno de los dos extremos de la ecuación.
Hoy el mundo ya tiene superado este tema. Pero hay quienes no parten de la generación de riqueza, sino de la distribución: “distribuir bien para generar mucho”.

Dejamos pasar la época de las vacas gordas. Y ha fallado el modelo de distribución.
Queda claro en el modelo educativo. Uno de los mitos era el tema cuantitativo: con la ley de financiamiento educativo resolvimos el tema cuantitativo, llevando a 6% del PBI la inversión en educación. Ese objetivo se cumplió.
Pero el problema era de calidad.
La tasa actual de escolarización ha caído, así como ha crecido la de abandono en la educación secundaria.
21,5% de los jóvenes no estudian ni trabajan, porcentaje que se reparte entre los sectores bajos y los más altos.
Creció la transferencia de alumnos del sector estatal al privado. Y no se da en las capas altas de la sociedad: la desconfianza en la escuela pública se verifica en los sectores más bajos.

No se está discutiendo sobre el poder en la Argentina.
Lo vivido en los últimos años es un modelo de poder atípico. Un modelo de acumulación de poder político y económico, con una lesión al federalismo. Hoy ya no hay autonomía en los gobiernos provinciales, no hay amortiguación del poder central.
Existe una discrecionalidad notoria. Ausencia de reglas de juego. Lo que conduce a la arbitrariedad.

Siempre hubo corrupción. Profundizada ahora como en muy pocos modelos de poder en la Argentina.
Y todo, teñido por el relato sustentado en un aparato propagandístico y publicitario muy fuerte. Que hoy está empezando a crujir, porque choca con la realidad.
Ese relato sirve para generar “pasión militante”: se ha fanatizado el debate. Lo que lleva a generar hasta conflictos familiares. El gobierno alimenta esto todos los días.
Uno de los pilares de ese relato es la lucha contra las corporaciones.
Pero la gran corporación es el propio gobierno.

El interés del gobierno es mantener la caja. Para seguir haciendo asistencialismo. Lo que le permite mantenerse en el poder.

Néstor Kirchner dijo alguna vez que gobernar era “cash y expectativas”. Si esto es cierto, hoy está en problemas. Porque ya no hay cash y las expectativas son cada vez peores.

La Corte se ha puesto los pantalones largos. Hoy ha convocado al titular de Anses a dar explicaciones sobre el manejo de los fondos.
Otra caja ha sido el PAMI. También los bancos Central y Nación.
De todas las cajas, la que institucionalmente ha producido más daño es la de las provincias. Estamos llegando a un límite de devaluación del federalismo.
Del total de recursos, lo que se transfiere a las provincias no alcanza al 22%, cuando debería ser el 35%. Y sólo los gobernadores de Santa Fe y de San Luis se atreven a reclamar.

¿Es impericia lo del gobierno? Creo que es una mezcla de impericia y de impunidad.
Me da vergüenza que el ministro de Justicia salga a aclarar reformas al Código Civil que son una mentira. El proyecto del PEN contradice las declaraciones del ministro, en lo que atañe a la pesificación.

Les ruego que presten atención al debate público sobre las reformas al Código Civil y al de Comercio. No es sólo una cuestión para juristas.
En el derecho administrativo no hay igualdad: hay una supremacía –que se intenta proteger- del Estado.

No tengo para el ámbito político las mismas certezas que puede tener el doctor Arriazu en el ámbito económico.
En 2013 la ciudadanía podría expresar un rechazo al gobierno. O que aparezca una alternativa sólida de oposición.

El primer desafío para Argentina es recuperar competitividad. No puede ser que quien gana le saque al segundo más de 30 puntos de diferencia.
Para ello deben recuperarse los partidos, las instituciones políticas.
No habrá recuperación de competitividad sólo a partir de liderazgos fuertes, sino si hay instituciones políticas capaces de sustentar las alternativas.

El radicalismo debe constituirse en el eje convocante de otras organizaciones políticas.
La Argentina está enferma de una lógica binaria, de amigo/enemigo, que el gobierno supo instalar porque lo beneficia.
La discusión política queda inmediatamente presa de la lógica del todo o nada.

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