Economía, política y finanzas de mano de los expertos

Buenos Aires - 11 de Marzo de 2013

Expositores:
Joaquín Morales Sola
José Luis Espert
Federico Sturzenegger

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JOAQUÍN MORALES SOLÁ

Hubo una serie de cambios en el gobierno. Es lo que estabilizó la situación.
Para la sociedad argentina, el precio del dólar es un factor importante de estabilización.
En política exterior, me parece importante el cambio sutil en las relaciones con Estados Unidos y otros países de occidente –principalmente, Francia-, que está haciendo la presidenta.
El principal objetivo del Papa es dar un mensaje de normalización hacia el gobierno actual.
Hace mucho que Cristina no viaja a los principales países occidentales. Ahora va a Francia, interesada por el tema del Club de París.
En una semana en la que Venezuela expulsó a tres diplomáticos norteamericanos, la diplomacia norteamericana estaba preocupada en decir que Washington acompaña algunas políticas argentinas. Influyó mucho el tema Repsol. Y que Cristina ha decidido apartarse del acuerdo con Irán.
Estas decisiones presidenciales no son gratuitas desde el punto de vista electoral; la recesión económica nunca es “popular”. Aunque todavía la sociedad no registra el tema.
Todos los datos sobre el gobierno son, según las encuestas, absolutamente negativos. Su imagen positiva apenas oscila entre 25 y 28%.
Los cacerolazos en Argentina nunca tuvieron la magnitud que tienen en Venezuela y hasta en Brasil.
En los meses que vienen van a ser difíciles. En una sociedad que ya viene mal predispuesta con la presidenta. Quien además tiene un problema de fondo: la falta de confianza en su gobierno. Y en ella, particularmente.
Cuando en octubre de 2011, cuando CFK ganó por el 54% de los votos, se fueron 3 mil millones de dólares del Banco Central.
Cristina tendría que cambiar a todo su equipo de gobierno. Pero creo que no lo va a hacer. La presidenta ha tomado la decisión de quedarse en el poder hasta diciembre de 2015.
El problema que tiene el gobierno es el peronismo: gobernadores y sindicatos. Al peronismo, lo único que le importa es el poder electoral del presidente. Algo que CFK ha perdido.
Pero tampoco puede el peronismo hacer una maniobra como con De la Rúa. El peronismo está en un “estado de asamblea”, que no conduce a nada.
El kirchnerismo se agotó electoralmente.
O viene un peronismo reciclado… o viene Macri…
Esta presidencia va a dejar una crisis económica. Por eso, no creo que la sociedad argentina confíe en una presidencia radical o socialista.
En las encuestas, cualquier candidato kirchnerista aparece con cerca de 20% de los votos. Esto llama la atención. Aunque no es una novedad. A heredar ese 20% apuesta Scioli.
Parece que el peronismo irá dividido a elecciones en 2015. Si el no peronismo también va dividido –iría Scioli por un lado y Massa por el otro-, será difícil que se imponga.
Creo poco en la capacidad de construcción de Elisa Carrió. A la corta –y no a la larga- termina destruyendo, aunque ella ve que estamos ante una oportunidad única para que un candidato no peronista pueda ganar las elecciones.

JOSÉ LUIS ESPERT

El viento de cola sigue para Argentina. En 2014 el mundo crecería más que en 2013. Hay aceleración en países desarrollados y leve desaceleración en países en desarrollo.
La euro-área está saliendo de la recesión.
Mala noticia: caída en actividad de Brasil, lo que nos perjudica.
El promedio de inflación, si bien creciente, fue mucho más bajo durante el período de Néstor Kirchner que durante el gobierno de Cristina, ya hoy cercano al 30%, y un crecimiento que sería el mismo que el de los países desarrollados,  cuando debería duplicarlo.
El actual escenario es el de la estanflación. Aunque en un rango muy lejos de los anteriores.
¿Por qué sucede esto?
Los actuales términos de intercambio están en el segundo lugar de record histórico: Cristina ha tenido más viento de cola que Néstor.
Argentina perdió 25.000 millones de dólares de reservas en dos años de “cepo”. Ha incurrido en el mismo error de los últimos 50 años. El modelo kirchnerista tiene su certificado de defunción con el cepo cambiario.
Los quiebres de los planes económicos se han dado todos con los desaguisados fiscales que la clase política genera en la Argentina. Hoy ya supera el 6% del PBI.
La recaudación actual es record histórico. Pero tenemos un altísimo gasto público.
La clase política es una corporación: primero, sus intereses. No importa la orientación de los planes económicos, ni su ideología: la política fiscal termina quebrándolos.
Salir de la estanflación requiere un plan antiinflacionario creíble.
Luego del fracaso del cepo, el gobierno ha decidido atacar el problema como se lo hace en cualquier país del mundo: devaluando y subiendo la tasa de interés, con política monetaria muy contractiva. Que en un contexto de baja credibilidad, nos lleva a la recesión.
El plan de ajuste debe ser muy orgánico y creíble.
La presidenta debería admitir públicamente –con todo el establishment político y empresario a su lado- la necesidad del ajuste.
El actual nivel es insostenible.
Si no se hace algo en serio, nos debatiremos entre recesión y tensiones financieras como la de comienzos del año.
Hay que seguir con atención el juicio de los bonistas en Nueva York. Un tema que Argentina viene perdiendo. Si la corte suprema de Estados Unidos, deberá tomar una decisión.
No sé qué hará un gobierno afiebrado como el de Cristina Kirchner…
Hay que seguir con mucho cuidado el tema paritarias.
Durante 2014, el déficit en cuenta corriente será menor que en 2013.
Estimamos una pérdida de reservas menor a los 7 mil millones de dólares. Casi la mitad de la pérdida del 2013.
¿Crecimiento? Pensamos en recesión del 1%.
240 mil millones de pesos de déficit fiscal. El déficit de caja se acerca a los 300 mil millones, que el gobierno financiará con el Banco Central.
La inflación superaría el 35%. Al dólar oficial lo vemos cerrando a fin de año cerca de los 10 pesos.
El dólar blue ha tendido a seguir en los últimos dos años al dólar de la convertibilidad: el que permitía al Banco Central rescatar con sus reservas todos los pesos. Si viene creciendo a 45%, por qué no podría crecer lo mismo durante 2014 y terminar a 15 pesos.
Deshacer las reformas y desmontar el modo en que se la ha podrido la cabeza a la gente durante la última década, no es fácil de revertir. Pensar que sólo con un cambio de viento político a partir de 2015 esto podrá desandarse rápidamente, es un error.
La no pérdida de reservas es la otra cara de la moneda de la recesión a la cual vamos. Y es el principal argumento para pedirle al gobierno que afloje con el cepo importador.
El gobierno está dando muestras claras de que no quiere desdoblar el sistema cambiario. Mientras no desdoble, puede “criminalizar” al mercado cambiario.
El kirchnerismo tiene mucha presión para desdoblar. Pero veo poco probable el desdoblamiento. Que tampoco es una solución al problema. Que no es cambiario sino de nivel del gasto público.

FEDERICO STURZENEGGER

La semana pasada, el gobierno de Estados Unidos hizo una defensa impresionante del gobierno argentino… Vamos a tener muchas sorpresas, de acá a fin de año.
Argentina no necesita ni ajuste interno ni de tarifas. El problema no es tanto el nivel del gasto público sino de cómo se gestiona.
En el año 1 d.C. el ingreso promedio en el mundo era un veinteavo del de los argentinos de hoy. En 18 siglos creció luego un 50%: la gente nacía y moría en un mundo prácticamente igual. Luego, algo pasó: el ingreso se multiplicó por diez. En estos últimos cuarenta a cincuenta años: el mundo está en un proceso de aceleración de su tasa de crecimiento muy vertiginosa.
No podemos imaginarnos cuánto ganará un argentino en el 2200. El desafío para un país es sumarse a esta ola, no aislarse: la oportunidad está ahí.
El nivel de cambio tecnológico es impresionante.
En Argentina se complementa con el impacto de Vaca Muerta.
Que equivale a 7 PBI…
El gran desafío será cómo administrar esos recursos.
Argentina no necesita ajuste externo ni fiscal ni de tarifas.
Una economía necesita ajuste de cuenta corriente cuando gasta por encima de lo que produce. La crisis de 2001 se produjo por fin del financiamiento.
Hoy la Argentina no está acumulando deuda con el resto del mundo. No tiene déficit de cuenta corriente. Hoy los argentinos están gastando lo que producen.
Con un gobierno de mayor credibilidad, el problema será cómo lidiar con la entrada de dólares que va a generar esa credibilidad.
El kirchnerismo, en su locura, nos aisló del mundo.
Todos sabemos que el gobierno gasta tanto que no le alcanzó con subir los impuestos, sino que el año pasado tuvo que emitir cien mil millones de pesos para cubrir el financiamiento. La emisión monetaria se transforma en inflación. Y la inflación es un impuesto. El gobierno se está financiando plenamente… con un impuesto devastador para la distribución del ingreso. Porque lo pagan los que menos tienen. Por eso digo que no se necesita ajuste fiscal. Porque el gobierno no se está endeudando.
Hasta el año pasado, el gobierno tenía superávit fiscal, financiado con inflación.
En enero, el transporte subió 66% en Buenos Aires. Ese aumento de tarifas fue usado para financiar más gastos público. Lo que hoy tememos es que al quitar subsidios, el gobierno no baje otros impuestos. Si se propusiera por ejemplo bajar el IVA, perfecto. Pero no se piensa en eso, sino en alimentar la máquina de corrupción y clientelismo que es el kirchnerismo.
Si no hay emisión monetaria, no hay inflación. Con el gobierno de Cristina, la cantidad de dinero aumentó 300% y los precios aumentaron lo mismo.
Lo que hizo el presidente del Banco Central fue una contracción monetaria muy fuerte, lo que plantó al dólar y a los precios.
De acá a julio o agosto, la situación cambiaria y financiera va a estar relativamente estabilizada. Recién en julio, con el aguinaldo, el gobierno va a pedirle dinero al BCRA.
En la economía real, un apretón monetario sin credibilidad desembocará en una tasa de interés real altísima.
El BCRA implementó la contracción colocando lebac en el sector financiero. Si en el segundo semestre no se hace nada, el gobierno va a seguir pidiéndole prestado al BCRA. Lo que generaría un déficit cuasi fiscal.
En la segunda mitad del año recrudece la inflación. Con lo que tendríamos un panorama de nuevo turbulento.
En la Ciudad de Buenos Aires hemos aumentado impuestos. Pero hemos gastado con eficacia.
Hay tres tipos de funcionarios. Un porcentaje, que es menor, son corruptos. Pero la gran mayoría no son corruptos. Son mediocres. Tiene que ver con el concepto de “la banalidad del mal”. Nosotros tenemos la banalidad de la corrupción. Los funcionarios implicados miran para otro lado.
Nuestra percepción es que estructuralmente, el tema inflación no está resuelto. El gobierno vuelve a ganar tiempo. Pero no llega a fin de año, sin que vuelvan a haber aumentos importantes de inflación.
Es imposible imaginar un proceso de inversión en la Argentina si no se elimina el cepo cambiario. Tiene que abrirse independientemente del contexto: estén como estén las cosas, siempre estaremos mejor sin cepo. Argentina debe encarar rápidamente una normalización de su situación cambiaria.

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