Buenos Aires - 1er Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas (CFI)

25 de Noviembre de 2015 - Yacht Club – Puerto Madero 

Panel I : “Regulación Y Deuda Soberana”
Soledad Castro - Gerente General de Mercados - Comisión Nacional de Valores
Daniel Marx - Director Ejecutivo - Quantum Finanzas
Marcelo Villegas - Socios - Estudio Nicholson y Cano
Moderador: Douglas Elespe - Presidente & CEO - FIX Scr S.A.

Panel II: “Mercado De Renta Fija”
Miguel Ángel Arrigoni - CEO & Chairman - First Corporate Finance Advisors
Alejandro Kowalczuk - Head Portfolio Manager - Facimex Asset Management
Juan Mazzon - CFO - Banco Patagonia
Gustavo Stirparo - Subgerente General - Finanzas del Banco Ciudad
Moderador: Javier Mutal – Director - Jacobquant

Panel III: “Finanzas Corporativas-Emisiones-M&A”
Fernando Garabato - Socio - BDO
Diego Pace - Coordinador Family Office - HZGroup
Mario Santarelli - CFO - Grupo Medanito
Andres Silva - Gerente de Finanzas y Nuevos Negocios - Grupo Arcor
Moderador: Norberto Mathys - Gerente Comercial - Banco de Valores

Panel IV: “Mercado De Renta Variable”
Alejo Costa - Head of Strategy - Puente
Gabriel Ruiz - CEO - RJ Delta
Moderador: José Siaba Serrate - Director - Estudio Siaba Serrate

13:15 a 14:00hs Clausura
Miguel Kiguel - Executive Director - Econviews
Moderadores: Mario Lalla - Presidente del IAEF y José Siaba Serrate - Director - Estudio Siaba Serrate

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Principales conceptos:

El mundo ya no es tan favorable a la Argentina. En estos últimos meses, el dólar ha subido bastante. Es cierto que tenemos un bajo nivel de endeudamiento, aunque cada vez hay más competencia en esta misma categoría de países con bajos niveles de deuda.
Hay que buscar una base política y social para volver a una situación más sustentable.
Parece claro que en esta transición vamos a perder el ancla del tipo de cambio. Sabemos que hay que reemplazarla.
Argentina va a tener que dar un salto a la madurez, saliendo de un poder concentrado: vamos a un sistema con mucho más diálogo. Es la madurez que las democracias requieren.
Hay una serie de pagos pendientes que están presionando a las reservas. Hay unos 4 ó 5 mil millones de dólares que podrían presionar. Oferta y demanda podrían cruzarse.
Lo mejor sería levantar el cepo rápido pero no de golpe, dependiendo del acceso de exportaciones y dividendos pendientes. Todo implica un salto en el tipo de cambio. El promedio está bastante cerca del contado con liquidación.
Hay un neto de 7.500 millones negativo por año. Pero no hay grandes vencimientos en 2016. Ni en el sector público ni en el privado.
En lo fiscal, todo está más difícil. Algo más de 7% es el déficit para el sector público primario y 5% el déficit primario (contra 1.5% de Brasil).
La deuda pública consolidada es 50% (comparada con menos de 20% en Chile y Perú): no estamos en situación tan holgada. Mientras que las deudas del sector privado están muy por debajo del promedio.
La base monetaria superará a fin de año los 620 mil millones de pesos. No es inmanejable, aunque puede generar rispideces políticas.
La Argentina tiene en su historia varios intentos de estabilización, aunque no todos han sido exitosos y vale hacerlo en dos tiempos: “lo más común es acercar el bochín y después pegarle”.
En precios y salarios desapareció el ancla cambiaria. Hay que coordinar para que las demandas de cada sector no desemboquen en una espiral. El pass through no es 1 pero tampoco es cero. Es importante buscar una fuerte estabilización posterior.
En materia de hold outs no es lo mejor emitir deuda para arreglar rápidamente el tema. Tres cuartas partes son intereses. Y calculados de manera bastante controvertida.
Tenemos un sistema financiero sólido, importante para el desarrollo del mercado de capitales. Y tendremos también el marco institucional. Es muy propicio el momento.
El nuevo gobierno debería apostar fuertemente al crecimiento del mercado de capitales, aplicar al mismo todos los recursos, ya que por allí puede venir el financiamiento. Y es fundamental la capitalización del mercado.
La CNV debe tener la misma autonomía del Banco Central. Hay que terminar con una agencia dirigida a control remoto por el Ministerio de Economía.
Hay que reformar la ANSES para no tener “un elefante” que distorsione el mercado. Ayudaría mucho una clara definición al respecto.
Habría que replicar otros modelos exitosos en el mundo. Integrar la red de mercados regionales que hoy integran Chile, Perú, Colombia y México. Y debería haber una discriminación fiscal positiva para las empresas que ingresen a la oferta pública.
El inversor que ingresa al mercado de capitales argentino no tiene en claro qué información le llega. Es muy importante la cuestión tecnológica. Tenemos obligación de cumplir con todas las regulaciones. Esto se está haciendo desde hace mucho tiempo, aunque tal vez no se vea. Nadie puede debatir ya demasiado el tema. Sería muy bueno que la tecnología invada el mercado de capitales.
En Estados Unidos se está planteando muy seriamente la protección del inversor. Es un tema candente en el mundo. Hay temas regulatorios que se cuestionan en todo el mundo. En Argentina se hizo un avance en materia legislativa, con sus más y sus menos.
No estamos viviendo un proceso en el que el mundo esté descubriendo a la Argentina. Es al revés. Es Argentina la que ahora descubre al mundo.
Todo el andamiaje institucional es la base. El cambio que se operará con el nuevo gobierno es condición necesaria, aunque no suficiente.
Hoy hay un cambio radical en las expectativas. La banca internacional está viendo ahora los fundamentals del riesgo país: cuáles son los números de los bancos argentinos, el nivel de solvencia, etc., decisiones que aparentemente serán ilustrativas del nuevo interés que despierta la Argentina. Infraestructura, energía y telecomunicaciones son los sectores estratégicos, que sin financiamiento de mediano y largo plazo son inviables.
Se anticipa un flujo creciente de comercio exterior. Hay grupos colombianos y mexicanos haciendo inversiones importantes.
Vemos la oportunidad de representar al mercado de renta fija, a nivel regional en Latinoamérica. En 2014 se emitieron aproximadamente 130 mil millones de dólares. Una gran parte fue emitida por compañías, casi un 55%. Casi un 30%, soberanos y el resto, bancos. A octubre de 2015 cayó un 40%. Una caída importante. El 75% de esa caída está explicada por la situación de Brasil, que de 45 mil millones de dólares redujo su participación a 7 mil millones.
Hay 30 mil millones de dólares no emitidos en el mercado latinoamericano de deuda. Los inversores que compran deuda a Brasil son los mismos que van a estar mirando deuda argentina.
El sistema financiero argentino está compuesto no sólo por bancos sino por compañías de seguros, financieras, etc. El mercado bancario argentino es sumamente pequeño, menor al 15% del PBI. En el mundo, el que menos tiene es el 60% del PBI.
El Banco Central argentino tiene que cambiar.
En la última etapa teníamos una  expectativa muy diferente entre comprador y vendedor. El comprador pensaba que los activos estaban a precio de regalo. Y el vendedor pensaba lo contrario, dado el altísimo riesgo argentino. Con el cambio de expectativas políticas cae el riesgo, aunque exista aún cierta incomprensión sobre la situación argentina.
Existen oportunidades puntuales. Hay cambios de expectativas en las empresas, algunas para bien y otras para mal.
Las exportadoras van a  tener un beneficio importante y un movimiento de fondos más directo. El sector agroindustrial y el de telecomunicaciones tienen buenas perspectivas de inversión.

 

   

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