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Carlos Melconián dijo que la inversión se derrumbó en el último año y medio. La oferta total de dólares cayó a la mitad. A la inflación reprimida hay que sumarle la brecha cambiaria. Luego de siete trimestres de estancamiento hay una leve recuperación, aunque el año cerraría con 2,5 a 3% de crecimiento. Pero 2014 será de nuevo un año de estancamiento, como lo fue 2012.
No hay canales de ahorro, la emisión monetaria sigue al 40% anual.
Es muy difícil, en estas condiciones de falta de inversión y alta inflación, recuperar competitividad.

Para Alejandro Fargosi, el Poder Judicial no puede estar sometido a los avatares de la opinión pública. Tras celebrar el fallo de inconstitucionalidad de la Corte Suprema, señaló que la justicia debe estar protegida de los intentos de avasallamiento que sistemáticamente emprende el gobierno. Si la Corte hubiera fallado a favor de la reforma aprobada por el Congreso, todos los jueces habrían estado dominados por el Poder Ejecutivo.

El secreto de la política es saber leer la realidad, dijo Alberto Fernández, quien recordó los vanos intentos del equipo económico y de él mismo por convencer a Cristina Fernández de la necesidad de bajar el gasto público. La Presidenta no soporta la disidencia. Para el orador, hay en el gobierno nacional un altísimo nivel de improvisación. El gobierno no tiene un plan, no sabe a dónde ir.

Néstor y Cristina fueron mis amigos –dijo Julio Bárbaro: no tenían nada que ver con un sueño de izquierda, tenían más que ver con los tragamonedas que con la revolución. El kirchnerismo es una reiteración del feudalismo provincial. El peronismo ya fue: no hay un partido, es el paraguas debajo del cual se cobijan todos los que tienen ambición de poder. Y el no peronismo no construye alternativas. Donde no hay oposición hay retroceso. Tucumán no es lo mismo que Formosa o Santiago del Estero… pero tampoco hay alternativa. Y al no haberla, hay corrupción: la corrupción es el resultado de nuestra apatía. Se cierra el ciclo del kirchnerismo. Hay politización. Que Solanas, Terragno y Prat Gay vayan a internas es un lujo. Que Massa “sirva al gobierno” es una tontería. Yo habría soñado que se juntaran Massa con De Narváez. Somos una sociedad en la que la inteligencia no es respetada: rendimos culto a la viveza. Y la viveza termina en frustración. Me asusta que a Cristina la Corte “le parezca de derecha”. El gobierno tiene 65% en contra de la re-reelección. Necesitamos que el gobierno esté débil. Pero lo que tiene que cambiar es la relación de los argentinos con la política. Estamos en un punto de inflexión: un ciclo político se acaba.

La lógica de que la economía sólo puede ser movida por el consumo está tocando fondo. Hay un conjunto de dogmas tomados por el gobierno que van a hacer agua. Argentina compra siete veces menos dólares al mundo que Uruguay, pese a la diferencia de tamaño. Argentina no detiene su gasto ni su emisión ni la inflación. Cuando se vote, los sectores bajos van a expresar su disconformidad con la inflación. Desde 2008 Argentina no tiene inversión directa, se precarizó el empleo. Vivimos un fin de ciclo. No habrá “energía para todos” porque tengamos YPF. Seguimos importando gas en volúmenes crecientes. Cuando la economía se deteriora, la tolerancia de la población cae. Ha cambiado el humor social. La convivencia democrática exige tolerarnos, algo que la presidenta no respeta. Piensa que Argentina está en un proceso revolucionario… que sólo existe en su cabeza. La concentración económica es enorme. La “democratización” de la justicia no tiene nada de democratización. Se hizo muchísimo: ¿cómo dice la presidenta que no se hizo nada? La presidenta empieza a tener un enorme deterioro frente a la clase media. No convenció a nadie de que pretende una justicia mejor: ha entrado en un grado de locura. No se da cuenta del daño que se hace a sí misma dejando hablar a otros de su re-reelección. Un sistema político sin alternativas es muy peligroso.