Economía, Política y Finanzas de la mano de los Expertos

Jueves 29 de Junio de 2017

 

ENRIQUE SZEWACH

Del dólar débil pasamos al dólar fuerte. Y ahora empezó a bajar, efecto Trump. Otro dato: la caída en el precio de materias primas. Estamos por abajo del promedio y bien lejos del máximo, en 2011.

Otro shock negativo: caída del PBI en Brasil, 33%.

Frente a esto, todos los países ajustan. Devaluando y reduciendo el poder de compra local. Caída de exportaciones argentinas.

Cayeron los términos de intercambio y el ingreso per cápita, desde 2011. Ningún oficialismo pudo desde entonces ganar una elección.

Para demorar el ajuste, el gobierno anterior se gastó las reservas. Hasta que se acabaron.

El ajuste fue parte de la herencia.

Y hubo que hacer además el ajuste interno: tarifas.

Hoy tenemos presión tributaria y déficit fiscal records.

Y la peor herencia, la más dramática: el populismo financiero.

Argentina nunca pudo resolver sus conflictos distributivos de modo civilizado: hoy el país no tiene moneda ni mercado de capitales. Todo déficit fiscal se financia con inflación o externamente.

95% de la deuda pública brasileña se coloca en Brasil. Algo que no sucede en Argentina. Cuando se cierra el mercado de capitales no hay cómo financiarlo. 

La sociedad argentina votó gradualismo. Y el gradualismo exige una secuencia: cambiar precio relativo del dólar, de los servicios y de las tarifas, contra el resto de los precios. Todo cambio de precios relativos es inflacionario. Y todo intento de bajar la tasa de inflación exige un Banco Central independiente. Y tiene efectos sobre los subsidios al consumo.

Resultados: economía que crece poco, déficit fiscal que baja de a poco y Banco Central con problemas, por diversas necesidades de emisión.

Hoy las lebacs superan a la base monetaria. Se está pagando impuesto inflacionario, en vez de cobrarlo. 

Todo es transitorio, se va a solucionar. Pero mientras tanto la economía crece poco. Crece en sector agrario, en inversión pública, mejoras en algunas líneas de crédito –como el hipotecario-. 

Mala asignación de recursos en el sector público y fenomenal atraso tecnológico en todo el sector privado argentino.

Hasta las elecciones la economía crece (poquito), se suspende cambio de precios relativos y Banco Central paga costo fenomenal: todo esto es sustentable, en la medida en que sea transitorio.

ROSENDO FRAGA

Si no hubiera habido shock externo estábamos en el tercer mandato de Cristina. Si el shock hubiera sido suave, gobernaría Scioli. Cuando hay que ajustar ganan en general los gobiernos de centro-derecha. Si hoy el país tiene una oportunidad de cambio, es por el shock externo. Esto es un modelo general, no sólo local.

Churchill decía que los gobiernos populistas se acaban cuando se acaba la plata para financiarlos.

Los inversores externos temen al retorno del populismo.

No pasamos a mercado emergente porque hace falta un año más para ver si los cambios se sostienen.

La intensidad de la expectativa tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner.

En 2018, elecciones presidenciales en México y Brasil. Se define si la región sale o no del populismo. También en Colombia y Chile hay elecciones presidenciales.

El cambio de tendencia en la región hoy está en discusión. Por eso la elección de medio término en Argentina despierta tanta atención en los que miran América latina.

Históricamente, de 18 elecciones generales, 14 se explican por la situación económica. En 2013 y 2015 la economía creció poco. Macri va a la elección de octubre con la misma economía con la que el kirchnerismo fue a esos comicios. Lo político pasa a ser entonces definitorio.

Esta elección es importante porque la previa en general explica lo que sucede con las elecciones presidenciales. El efecto político es ese. Y la importancia de la provincia de Buenos Aires, que aunque es moderada es políticamente muy importante. Esto el gobierno lo tiene claro. Esta elección se gana por un voto: no hay segunda vuelta.

Pronosticar resultados electorales cuatro meses antes hoy es imposible. Acá y en el mundo. Mi opinión es que Cambiemos tiene 60% de chances de ganar en la provincia de Buenos Aires, contra 30% de Cristina. El 30% se explica porque el récord de desempleo y el nivel de pobreza afectan al conurbano bonaerense.

El gobierno tiene que concentrar al máximo posible el voto antikirchnerista. Por eso polariza la elección.

El kirchnerismo perdió el control del interior. Necesita dar un golpe fuerte en provincia de Buenos Aires. Y la necesidad de contar con fueros es importante para Cristina.

Cristina no ha cambiado. Cuando está en campaña, Cristina sabe seducir. En el poder, confronta. En campaña, seduce. Para ganar esta elección, al tercio que tiene debe agregarle 5 o 6 puntos más.

Gana en Matanza y Lomas, pierde en ciudades del interior bonaerense. Dos tercios de los votos de la provincia están en el conurbano. Cristina tiene a la mitad de los intendentes y al 70% de la población.

El gobierno va a reinstalar el tema corrupción. Y hará un despliegue policial muy importante. Cristina jugará con el tema pobreza. Cambiemos tiene que dar prioridad al tema social: no puede estar, a cuatro meses de la elección, anulando pensiones por invalidez. No es el momento.

Las PASO van a ser sólo una pre-elección. En el único precedente que tenemos funcionó como primera vuelta. Por eso, la elección de agosto también es importante.

Lo que me preocupa es qué hacemos si gana Cristina. Cómo reconstruyo una coalición de gobernabilidad, si no hay plan B.

 

LUIS SECCO

La gente no sólo vota gradualismo. Vota estado grande. Pero también opina que el estado no sabe administrar.

Hay una esquizofrenia argentina, sobre la que hay que ganar elecciones.

Crisis asintomática: después de las elecciones, si el gobierno gana se haría todo lo que se vino haciendo hasta ahora. La idea es que “estamos en crisis pero no nos damos cuenta”. No es una crisis típica: no hay corrida financiera.

En 193 años de historia argentina hubo 27 crisis económicas. Hay una crisis cada siete años. Hoy cae el PBI cada cuatro años. Las crisis financieras terminan en estafas generalizadas.

Las crisis fueron el mecanismo de resolución de la macro. Empezábamos de cero. ¡Y la economía salía creciendo al 8% anual!

Una fiesta para el gobierno post crisis.

Hoy estamos en este largo proceso de estancamiento. La sociedad no estaba para “medidas de urgencia”.

La pregunta que me hago es si esta elección va a cambiar esa percepción social. Plantar el fantasma de la segunda etapa del ajuste es inteligente –por parte de Cristina Kirchner.

No tengo la respuesta. Aunque no creo que de aquí a octubre cambie el diagnóstico. ¿El gradualismo llegó para quedarse?

En cualquier país del mundo, la situación actual se llama crisis. En el exterior creen que “estamos demasiado tranquilos”.

El déficit fiscal, 6,5%, es el tercero más alto de la historia argentina.

Desde 2007 tenemos más del 20% de inflación. No es normal. Y está bastante por encima de los promedios históricos. Pero esto es la Argentina: la normalidad argentina.

¡Los problemas estructurales argentinos llevan 70 años!

Este es un gobierno que arrancó rápido para resolver los problemas. Pero luego empezó a confundir. Y la magnitud de los problemas se ha incrementado en algunos casos.

Hay que terminar con el miedo a la reversión…

Mientras tanto, el gobierno recibe palos por algo que no hizo.

El gasto viene creciendo con inercia bastante importante. En los primeros cinco meses del año es 94% más alto que en igual período del año pasado.

La política fiscal es expansiva. ¿La política monetaria es muy restrictiva? La base monetaria crece al 30% anual. Convalida tasas de inflación que no son del 17% anual. ¡Menos mal que está Federico Sturzenegger en el Banco Central! Federico se juega por la caída en la inflación. ¡Pero está muy solo! Todos los cañones apuntan hacia él. La tenencia de lebacs está hoy muy atomizada.

El tema lebac va a ser recurrente. Que Sturzenegger sea presidente del Banco Central da tranquilidad. Por ahora es sustentable. Pero en algún momento hay que hacer algo.

El tipo de cambio sigue funcionando en la economía argentina como ancla nominal. El cambio de febrero de 2016 daría hoy $ 21,60. Nos pasó por encima la tasa de inflación. Tenemos problema cambiario. Y de balance del Banco Central. Empieza a haber un deterioro grande.

El sector más informado de la sociedad es que tenemos que bajar las expectativas y acomodarnos a la realidad. Porque lo que hay enfrente es peor.

La chance de un cambio abrupto en política económica después de octubre es baja. El gradualismo paga. Posibilita ganar elecciones.

La economía crecería a la tasa actual, no mucho más. Y la inflación convergería muy lentamente.

 

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