Economía, Política y Finanzas de la mano de los Expertos

26 de Octubre de 2017
Miguel Kiguel y Jorge Giacobbe





DE LA MANO DE LOS EXPERTOS

Jorge Giacobbe

Miguel Kiguel

 

JORGE GIACOBBE

Todos los consultores coincidieron en los resultados de la última elección. Cristina Kirchner no puede liderar el regreso del peronismo al poder, lo que significa que no le sirve a nadie. En tres o cuatro meses, CFK pasará a ser Carlos Menem…

La mayoría de quienes la rodeaban se desperdigarán, tratando de integrarse en otras opciones.

La mitad de los votantes de Macri fueron macristas y la otra mitad fueron antikirchneristas. Macri fue una herramienta contratada para terminar con el kirchnerismo. Y cumplió el contrato.

Muchos analistas dicen que “el país está pintado de amarillo”. Creo que Macri tiene hoy entre 20 y 22 puntos. Y tiene por delante cuatro batallas: reforma laboral, reforma impositiva, coparticipación federal y lucha contra el narcotráfico. Cuatro batallas que no pueden enfrentarse con 20%. Ni con 40%...

Los entusiasmos son exagerados. En términos de opinión pública, el macrismo hoy es menos que antes del domingo.

Macri tiene discusiones muy poderosas por delante. Necesitaría “volver a enamorar” a la sociedad. No estamos en presencia de “una nueva república” sino ante un hombre que no se piensa a sí mismo como conductor de las batallas: no creo que Macri se presente a su reelección.

Estamos, sí, ante un nuevo panorama: el del encuentro entre todas las fuerzas políticas. Se acabó el manejo discrecional de la justicia. Estamos ante una oportunidad fenomenal de dar un salto enorme. Los jóvenes no han nacido “radicales o peronistas”…

¿Será un tiempo de paz? Difícilmente. Los que pensaban el kirchnerismo eran las mismas personas que pensaban el peronismo de los ´70.

Es grave lo que sucede en la Patagonia con grupos que se creen con derechos especiales. Debemos tomar precauciones, entender qué es lo que puede pasar desde los residuos políticos e ideológicos. Difícilmente haya un sindicalista en la Argentina con un patrimonio menor a los cien millones de dólares. Y dicen defender los intereses de los trabajadores.

Más allá de los entusiasmos, de que la Bolsa repunte o que De Vido haya ido preso, no quiere decir que la Argentina se encamine a una senda de crecimiento. La gobernadora de Buenos Aires, principal figura política de la actualidad, vive en una unidad militar.

Es imposible pensar en un país que funcione bien con 40% de pobres. Todos esperamos para el año que viene convulsiones sociales. A título personal, hay que pedir máxima prudencia.

 

 

MIGUEL KIGUEL

Quiero hacer una lectura diferente a la de Jorge. Veo un panorama distinto.

2016 fue un año muy duro. Inflación, tasa de interés, consumo… fue un año de ajuste, lleno de incertidumbre.

Este año vemos una reactivación con brotes verdes en marzo. Con visiones y percepciones contradictorias. Pero de a poco la economía empezó a recuperar fuerzas. Y la sorpresa fue que a Macri le fue bien. Mejor de lo esperado. Pese al ajuste, que podría haber sido mucho mayor, con una recesión más fuerte y una inflación más alta.

Rescato el gradualismo, es lo que podía tolerar la sociedad argentina.

Nadie piensa que la inflación llegue al 12% el año que viene. Pero no necesariamente significa que la política monetaria esté fracasando. La inflación entró en un camino descendente. Aunque hoy está estancada. Por algo el Banco Central subió la tasa de interés.

La estrategia está funcionando en el mediano plazo.

¿Cuál es el canal de transmisión de la tasa de interés a la inflación? Depende del crédito del sector privado en Argentina. Que es sólo el 15% del Producto. Un crédito que está creciendo al 44% anual. La política monetaria no está frenando al crédito.

Pero está logrando coordinar expectativas.

Hay consenso en que el tipo de cambio está sobrevaluado. Argentina seguirá siendo cara en dólares, mientras el BCRA necesite mantener altas las tasas y entren dólares.

Creo que el actual va a ser el primer año con una reducción del déficit fiscal. Existe la decisión política de bajarlo. La recaudación está hoy creciendo más que el gasto público.

El endeudamiento seguirá siendo importante.

Argentina tiene hoy el menor nivel de riesgo país desde 2007. La consolidación fiscal es indispensable para mejorar la calificación crediticia.

El crédito del sector privado en Argentina es 15% del PBI.

¿Para qué sube las tasas Sturzenegger? El BCRA trabaja con expectativas. Y estaría logrando coordinarlas. Y la tasa de interés es el garrote.

El tipo de cambio es una variable crítica. Hay consenso en que está sobrevaluado. Y lo seguirá estando. Hay una perspectiva que va a generar inversión: en energía, en construcción. Seguirán entrando dólares, lo que mantendrá planchado al tipo de cambio.

El año que viene seguirá cayendo el déficit fiscal: existe la decisión política de bajarlo. El gasto primario crece menos que el gasto público. Le está yendo muy bien a la recaudación. La meta de recaudación se va a sobrecumplir este año.

El endeudamiento seguirá siendo importante. Con lo cual Argentina seguirá dependiendo de los mercados financieros internacionales. Pasarán cuatro o cinco años para alcanzar el investment grade. Para lograrlo, no hay que volver al populismo.

Y hay que reducir el déficit fiscal. Que Argentina siga siendo un país solvente.

Si se dan esas dos condiciones, llegaríamos al investment grade. Lo que provoca baja del costo de financiamiento y muchas oportunidades.

Pasamos de los “brotes verdes” al crecimiento. También industria y comercio se están sumando.

Esperamos una recuperación sostenida. Entramos en una economía cuyo crecimiento estará liderado por la inversión. El consumo crecerá pero menos que el PBI.

El gobierno cree que el gradualismo funcionó. Yo también lo creo.

No seamos ansiosos. Lo importante es que se está cambiando. Iniciamos un ciclo de crecimiento sostenido. Creceríamos entre 3 y 4% por varios años.

Si estas políticas se logran mantener por seis años, podemos realmente aspirar a un país mejor. 

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