Economía, Política y Finanzas de la mano de los Expertos

25 de abril de 2018
Carlos Pagni y José Siaba Serrate. Moderador: Ernesto Rey

CARLOS PAGNI

Dos cuestiones son centrales: la calidad institucional, la transparencia. Problema antiguo: corrupción e impunidad, deformaciones del poder judicial penal y federal. Tenemos un problema severo de impunidad en Argentina.

Si hay mucha corrupción, habrá un clima de negocios “favorable al terrorismo y el narcotráfico”. Lo primero que nos ofrece Estados Unidos es capacitar a las policías. Porque así tratan de bajar el riesgo para ellos mismos.

Lo de Brasil es una incógnita gigantesca. Perú y Chile, contaminados por la corrupción. Estamos frente a una enfermedad regional.

Macri llega al poder por este tema. Por eso, esta cuestión para Macri es un mandato.

Carrió sacó más del 50% de los votos y su única agenda es ésta.

Pero Macri no parece tener un programa de reparación institucional. Y encima, la economía está incapacitada para darnos una fiesta. Por eso miramos más este tema.

La cuestión se ha vuelto estratégica.

El otro problema es la competitividad estratégica. El gobierno está condenado al gradualismo.

La economía argentina no puede funcionar sin inversión privada. Tenemos ahí el costo fiscal, el laboral y el de una economía muy cerrada.

No puedo hablar de impuestos sin hablar con provincias y municipios, porque los impuestos más importantes son coparticipables. Lo mismo sucede con el costo laboral. Imposible tratarlo sin acuerdo con el peronismo federal, el dialoguista.

Como Macri es un presidente con minoría en ambas cámaras, “tengo que acordar con el peronismo la reducción de su poder”. Las víctimas de mi política son las que me darían la posibilidad de tener una mayoría.

El gobierno dice “te tengo que subir las tarifas porque si no, seríamos Venezuela”. Es un contrafactual: nadie acepta un sacrificio “por lo que podría ocurrir”.

Desde afuera, ven que Macri es un presidente que le viene ganando al populismo por vía electoral sin que haya implosionado el sistema.

Otra razón que a Macri lo vuelve gadualista es que es rico. Y por lo tanto, está sospechado de ser sádico. Porque es rico.

Esto también tiene un costado virtuoso. Ellos son el mercado gobernando. Son las empresas giobernando. No pueden decirlo, por las encuestas.

También es gradualista porque hay un boom de pobreza. Hay muchos pobres. La pobreza no es un fenómeno transitorio. Desde mediados de los ´70 es un tema estructural.

No somos un país cinco estrellas. Somos de tres. Lo que hiere nuestro narcisismo. Por eso ell gobierno elige un camino que no deja contento del todo a nadie. Ni triste del todo a nadie. No pueden jugar todo a una cifra.

El gradualismo no ofrece nada en términos absolutos. Todo es un porcentaje del PBI. Y si el PBI no crece, se acabó el relato. Esto es un determinante fundamental del problema con Sturzenegger, el año pasado.

A los que están en finanzas, se les cae la baba con las recesiones. Pero este gobierno no puede hacerlo. Detrás de la discusión por las tarifas está que la oposición quiere un ajuste de tarifas un mes antes de las elecciones de 2019: Massa y aliados quieren seguir metiendo el cuchillo en que Macri es un ajustador serial y en que el crecimiento no llegue nunca.

Argentina está diseñada para tener un problema fiscal. Ir contra esto es ir contra una tendencia muy marcada de la sociedad argentina. Y hablamos de reducir el costo laboral en un país que lo inventó, a través del peronismo.

Importantísimo activo para Macri es la crisis del peronismo.

De la recesión de 1998 a 2002 surgió la “economía popular”. Una economía de la informalidad. La economía del subocupado. La mayor parte del mundo del trabajo es informal.

La crisis del 2001 determinó los cambios sociales que conocemos. Pero el peronismo tiene en el centro de su oferta el pleno empleo y el trabajo formal. Hoy el aparato peronismo viene de perder tres veces la provincia de Buenos Aires. Ahí está pasando el colapso del conurbano bonaerense.

Hay mucha gente furiosa en el mundo de los pobres. Las villas se han transformado en lugares inseguros para el villero. Ésta es la derrota del peronismo. Detrás de la oposición peronista a la reforma previsional, aparece un frondo del conurbano bonaerense para que se dé esta batalla. Aparece una fuerza no peronista que aspira al voto de los pobres.

Cambiemos es un experimento raro. Porque tiene muchos peronistas adentro. Aún desprovisto de los recursos políticos e institucionales, Macri tiene la posibilidad de acceder a una reelección. Lo que intenta la oposición es trabajar sobre el descontento para que Macri no gane en primera vuelta, el año que viene.

 

JOSÉ SIABA SERRATE

La economía está sostenida en la estabilidad que ha conseguido el poder político. Un ancla ha sido el “inflation targeting” con el que comenzó su gestión. Y que se ha tomado una suerte de “semestre sabático” desde el último 28 de diciembre, que duraría hasta junio, si la inflación no cae en mayo. N

No era la idea de Sturzenegger, quien dobló la apuesta. En algún momento, su celo desató la pulseada interna. Él quería ajustar la tasa de interés, por lo menos hasta abril, para contener el impacto del aumento de tarifas.

En diciembre se tiró por la ventana la autarquía del Banco Central. Esa misma tarde hubo una baja monumental de las tasas, que no fue iniciativa de Sturzenegger.

Lo que quedó claro en diciembre es que este gobierno tiene metas electorales y aumento del PBI. Tiene que ganar elecciones. Está muy claro: un gobierno no peronista no puede darse el lujo de perder una elección. Las prioridades del gobierno quedaron claras el 28 de diciembre.

Fue un cambio de política. Y las expectativas de inflación han aumentado en cinco puntos más.

Hay gran expectativa de que la inflación baje cuando cedan los aumentos tarifarios.

En los acuerdos salariales, la meta es 15% aunque la expectativa es de llegar al 20%. El grueso del ajuste va a frenarse después de abril.

El Banco Central no prevé depreciaciones significativas del peso. Utilizaría la venta de dólares, no la suba de tasas: esto es “hacer pelo y barba”.

La inflación sigue subiendo. La única herramienta son los acuerdos paritarios: estamos dispuestos a aceptar que sean del 20%.

Ha fracasado el inflation targeting. Pero estamos consiguiendo cerrar negociaciones salariales en un 15%, aunque acaben en 20%.

El gobierno anterior dejó un caballo de Troya con tres millones de jubilados sin aportes, un millón y medio de empleos estatales con estabilidad, y otros factores.

El déficit se irá cerrando hasta generar un pequeño superávit primario en 2022 al 2024.

La factura de intereses se mantendrá en 2,1 a 2,2% del Producto. La contrapartida es una acumulación de deuda que sí crecerá contra el PBI. Hasta estabilizarse en los próximos años.

Esto en el papel cierra con dificultades. Y en la realidad, está por verse.

La economía debería crecer al 3% para que estas proyecciones cierren. Esta es la apuesta que hace el gobierno.

El déficit se ha reducido, en términos reales, en dos terceras partes. Aunque hay mil motivos para desconfiar de estos números. Es muy difícil seguir en detalle. Pero no cierra ninguna puerta a un mayor optimismo.

Es éste un año no electoral. Si no puede cumplir ahora con su meta de ajuste, mucho menos podrá hacerlo en 2019.

Algo a destacar es el deterioro, este año, de los activos de riesgo de Argentina. La apuesta a favor de los mercados, que arrancó en 2013 con la derrota electoral del FPV y se profundizó en 2015 con la victoria de Cambiemos, se interrumpió este año. El bono a 100 años ha estado cayendo muy fuerte. Inversores de riesgo prefieren comprar bonos de México, de Indonesia o Brasil.

Al gradualismo hay que financiarlo: requiere tomar deuda y que la carga de intereses sea estable, en relación al PBI. Pero con este comportamiento, difícilmente lo sea. Estamos incrementando la deuda pero no estamos reduciendo los spreads.

Por ahora, el mercado va a sentarse a esperar…

Además, el mercado internacional está empezando a preocuparse por la vulnerabilidad externa de Argentina.

 

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