Economía, Política y Finanzas de la mano de los Expertos


Mariel Fornoni y Fernando Marengo

Mariel Fornoni

“El peronismo tiene muchos candidatos, aunque la única que mide 30% es Cristina”

Mucho ha sucedido desde las PASO del año pasado.

Muchos temas impactan hoy en la opinión pública: aportes “truchos”, cuadernos Gloria, aborto, corrupción, desafuero de CFK, qué queda del peronismo, etc.

Hace cuatro o cinco meses podía asegurarse que el gobierno ganaba en la primera vuelta, en las elecciones de 2019. Hoy el panorama ha cambiado.

Hay un pesimismo importante en la gente común. Juzgan a partir de sus experiencias personales: no encuentran mejoras. Los especialistas vivimos en un microclima. Nos cuesta entender el pesimismo y la caída en las expectativas. No tenemos tan claro si vamos a estar mejor.

Había mucho más optimismo político que económico. El económico está hoy en 28% y el político, en 27%. Tuvo un pico tras las últimas elecciones. Hoy se ha ido deteriorando. Desde abril cae, impactado por lo económico, básicamente el acuerdo con el FMI: para el común de la gente, ese acuerdo es cuestionable.

La gente se pregunta si el gobierno tiene capacidad para resolver los problemas. El liderazgo presidencial, la aprobación de gestión, pierden unos 20 puntos desde enero.

30% de optimismo actual no es poco, en las actuales circunstancias. CFK llegó a tener 18% durante la crisis del campo y ganó en 2011 con 54% de los votos.

Las expectativas sufrieron desgaste. La gente no tiene en claro si las cosas van por el buen camino.

Tenemos una situación muy dinámica, con mucha volatilidad. Empieza a aparecer mucha turbulencia en el tema de aprobación de la gente.

Empieza a percibirse preocupación por la desocupación.

El tema corrupción, que había bajado al cuarto o quinto lugar, vuelve a tener preponderancia con los últimos sucesos.

Los que aprueban la gestión están más preocupados por la corrupción y la inseguridad. Los que no la aprueban se preocupan más por el desempleo y la inflación.

Mucha gente dice que “antes estaba mejor”, aunque no pierden la esperanza en que su situación mejore. Algunos votantes de Cambiemos están arrepentidos. Otros juzgan que el gobierno no estaba preparado para esta crisis, aunque apuestan a su recuperación.

La gente no siempre vota “con el bolsillo”. No fue así en 2015. Aunque la falta de crecimiento modifica el humor social.

Esto impacta en la percepción de gestión: un  31,2% la aprueba y un 62,5% la desaprueba. Macri tiene hoy 5 puntos menos que los que tenía Cristina cuando se fue del gobierno.

Hoy empiezan a afectarlo los temas económicos que los de corrupción. También Vidal ha sufrido una caída. Tiene que ver con algunos conflctos, como el tema de los “aportantes truchos” y el conflicto docente. De todos modos, Vidal tiene 50% de aprobación en la provincia de Buenos Aires.

Esto sucede porque la crisis económica es adjudicada al gobierno nacional, no a los gobernadores.

El sistema político en su conjunto ha caído. Con el tema cuadernos, un 38% lo adjudica al kirchnerismo. Y un 31% a la política en su conjunto.

 

Fernando Marengo

“Mi visión personal es que hoy estamos mejor que hace un mes…”

El mundo condiciona a gran parte de la economía nacional.

Estados Unidos y Europa han superado holgadamente la crisis, excepto Italia, a la que le está costando, y Grecia, que quedó muy postergada.

El mundo está creciendo por encima de su capacidad productiva. Crecen demasiado rápido y de modo insostenible.

El mundo emergente está creciendo al 100% de su capacidad instalada.

Cabe esperar que se acelere la tasa de inflación, lo que redundará en alzas de intereses.

El gobierno norteamericano tiene un déficit de 750 mil millones de dólares, que debe financiar en el mercado.

Cada vez que el dólar se fortalece, el PBI del mundo cae. Y cae el precio de las materias primas.

En Argentina, trigo y maíz se recuperan, lo mismo que en la soja, donde se verifica “algún rebote”.

La guerra comercial entre EEUU y China desconoce las reglas de la economía.

Al subir la tasa de interés y cae el precio de materias primas, viene “la tormenta” en los países emergentes.

En Argentina, el tipo de cambio subió 60%. Hay cambios en la economía mundial, aunque nosotros fuimos la oveja negra en el rebaño de emergentes.

El peor momento del déficit fiscal argentino fue en 2017. El sector privado redujo la tasa de ahorro.

No sé qué ajuste hizo la economía. 

Tuvimos una monumental sequía. Necesitamos que el mundo nos financie el 7% del PBI, pero el mundo no está dispuesto a financiarlo. Si no hay financiamiento, debe reducirse el déficit ajustando el presupuesto.

El ajuste se hace de forma prolija y por las buenas, o de forma desprolija y por las malas.

Para evitar efectos negativos hay que conseguir fuentes de financiamiento de corto plazo.

Ya estamos en un 30% de inflación interanual. Y es esperable que siga creciendo en los próximos meses. La actividad económica, que venía creciendo, empezó a caer, sobre todo en abril y mayo. Algo que está explicado por la sequía y por la crisis cambiaria.

En el corto plazo los desafíos son estabilizar el tipo de cambio y bajar las tasas de interés.

La Argentina depende de cómo le vaya al sector agropecuario. La construcción cae, lo mismo que la industria. También el sector comercial empezó a desacelerarse.

Las importaciones empezaron a caer. El desequilibrio con Brasil alcanzó los 100 millones de dólares.

El acuerdo con el FMI nos ayuda en el corto plazo, pese a la percepción de la gente. Ellos actúan como los bomberos. ¿Había alternativa? No.

A mediano plazo, la campaña que viene –si el clima ayuda-, debería haber una cosecha de más de 130 millones de toneladas: unos 12 mil millones de dólares adicionales de financiamiento.

Fiscalmente, se está ajustando desde el segundo semestre del año pasado, aunque el gasto social crece por encima de la inflación.

La producción de gas en Vaca Muerta –lo que produce Fortín de Piedra equivale a casi 25% de las importaciones argentinas.

Argentina debe continuar con el ajuste y sobrecumplir con las metas fiscales. Si pasamos el temporal de los próximos tres a seis meses, la economía volvería a crecer. Dependerá del liderazgo político.

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