Encuentro Mujeres Ejecutivas - Emprendedorismo y financiamiento inclusivo.


Silvia Flores y Helena Estrada.

HELENA ESTRADA y SILVIA FLORES

 

Emprendedorismo y financiamiento inclusivo

Jorge Scoscería

 

Participé del grupo fundador, el Financial Executive Institute, de los Estados Unidos. En 1967 nació el IAEF.

Siempre las puertas del Instituto estuvieron abiertas a las mujeres. Hoy tenemos a una economista mujer, en el Departamento de Investigaciones.

Bienvenidas.

HELENA ESTRADA

Las mujeres votaron por primera vez en Argentina en 1951. Hasta entonces, la mujer no tenía derecho a decidir sobre su destino. Hoy, 63% de graduados universitarios argentinos son mujeres. Esto cambia la estructura de la sociedad.

La contracara es que los “permisos sociales” son más restringidos hoy para los varones que para las mujeres. La brecha salarial entre hombres y mujeres es en promedio del 27%. Se nota mucho en poblaciones vulnerables. Entre quienes no terminaron la secundaria, la brecha salarial es del 45%.

Hay muchísimas mujeres inactivas. Que no están buscando trabajo. El trabajo hogareño no se remunera. En Argentina tenemos más de 300 mil graduadas universitarias inactivas. Muchas de ellas están cuidando a sus hijos, cuando esa actividad podrían desempeñarlas terceros.

Las mujeres en Argentina usan gran parte de su tiempo (6,4 horas al día), el doble que los varones, en tareas no remuneradas. ¡Es una diferencia enorme! Tener menos tiempo significa movernos a menor distancia. Las mujeres usamos más que los varones el transporte público, cuando hay un solo auto en la familia.

La mujer que llega a grandes cargos tiene un mérito extraordinario.

La cantidad de personas que conocemos se reduce muchísimo, lo que tiene un gran impacto. Y un impacto directo en inversiones. 90% de las mujeres se financian con fondos propios. Los varones tienen un acceso mucho más fluido al financiamiento y al “net working”.

En lo financiero, encuestas mundiales revelan que un 73% de mujeres se siente peor atendidas en el sector financiero que en otros sectores. Se las trata con condescendencia.

Tenemos menor historial en la administración de patrimonios, el hombre se ocupa de las “grandes decisiones”. Para la mujer, que se ocupa en general de las pequeñas decisiones, está más arraigada la justificación de los gastos. La mujer está muy en el día a día, lo que es muy estresante. La estructura del sistema financiero no está aún adaptada al protagonismo femenino.

Las mujeres tenemos menor educación financiera por nuestro historial. La mujer es más leal: una vez que establece una relación con una institución finaneiera es más estable. Al sistema financiero le conviene la mayor inclusión de mujeres, le da mayor estabilidad.

La mujer tiene mayor aversión al riesgo, no nos gusta endeudarnos de más, pagamos antes que el varón. Con lo cual mereceríamos una menor tasa. Porque somos menos riesgosas para el banco. Esto, que se reconoce en el mundo, no sucede en la Argentina.

50% de matrimonios en Argentina se divorcian. Lo que para la mujer implica empezar a manejar su capital. Es un mercado latente. 40% de mujeres son hoy cabeza de familia.

Hemos avanzado mucho. Pero hay un tema: el del poder. es razonable que quien tiene poder no abra el juego. Muchos están en un cargo sin la autoridad necesaria. Tenemos una concepción antigua del poder. Vamos a una economía colaborativa. Donde ganamos todos o perdemos todos.

Nuestra misión más importante es ir instalando esta visión más moderna, más genuina, que va a consolidar los cambios sociales.

SILVIA FLORES

 

Vengo de La Matanza, de una organización que hizo posible visibilizar los problemas. Rechazamos los planes asistenciales. Consideramos que educación y trabajo son las dos herramientas básicas. El rol de la mujer ha modificado la cultura de nuestros barrios. Con un grupo de varones que han colaborado en la construcción de nuestra alternativa, en el barrio La Juanita.

 

Soñamos con construir un proyecto educativo de calidad. No teníamos opción, empezamos y, pese a fundirnos en varias oportunidades, logramos reunir los fondos para construir la escuela. Nos dimos cuenta de la importancia de capacitarnos, la importancia de construir con otros, un país en el que todos tengamos un lugar.

Nos ayudó Maru Botana, le pedimos la receta de un pan dulce… nos permitió instalarnos en  los medios. Hoy nos compran empresas muy importantes. Desde 2006 seguimos trabajando en esta campaña del pan dulce, que nos ha permitido no sólo construir la escuela sino un montón de otros proyectos.

Instalamos nuestra sucursal de inclusión financiera –gracias al banco Santander.

Había muchos prejuicios. Pero los fuimos superando. Personal de nuestro barrio atiende esta sucursal, lo que genera mayor empatía. Hace siete años que este proyecto funciona. Ahora tenemos los cajeros automáticos, seguros para mujeres, tarjetas de crédito, tasas preferenciales. Nuestro sueño es el préstamo hipotecario.

Hoy, seis mil personas en mi barrio estamos bancarizadas. Esta experiencia en La Juanita fue la primera en el país. Hoy se está replicando en otras comunidades. Nos visitó incluso la dueña del banco, Ana Botín.

El 85% de nuestros programas está liderado por mujeres.

Estamos convencidos de que es posible construir un país distinto, no importa dónde hayamos nacido. En nuestros barrios, el rol de la mujer ha cambiado. Desde La Juanita creemos que todo es posible.

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